Del “Espíritu Grande” al renunciamiento histórico

Del “Espíritu Grande” al renunciamiento histórico

may 24, 15 • In Columnas, Política, Tapa

Paco al Parlasur. Cristina vuelve a reinar a pleno: dos cargos nacionales para la Cámpora. Pérez, como Jaque, fuera de la lista

El gobernador Pérez y el sanjuanino Gioja al Parlasur. (Ilustra Diego Juri para UNO)

El gobernador Francisco Pérez y el “Chueco” Juan Carlos Mazzón (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Duró poco la rebeldía. Menos que un suspiro. Para el peronismo mendocino su tibio desmarque del poder central fue el sueño de una noche de verano.

Ya en el otoño se quedó sin carga suficiente para atravesar el desierto de la política.

Fueron varias las carencias que le hicieron bajar el copete.

Padece carestía de votos desde 2013. No pudo revertirlo en las primarias de abril, situación agravada por otras derrotas menores, como las de Capital y San Carlos.

Padece una carestía crónica de recursos. Sin ayuda de la Nación, la Provincia boquea y rápidamente tira la toalla. Bastó un mínimo correctivo, como retacear un descubierto del Banco Nación que complicó al pago de sueldos, para poner las cosas en su sitio.

Y carece, sobre todo, de un líder que sostenga una rebeldía posible.

Con vestir de naranja y guarecerse tras las espaldas de Daniel Scioli, se creyó a resguardo de “la sombra siempre aterradora” de la Jefa.

Una ingenuidad fatal.

Scioli es un estoico, un sobreviviente de aludes, un centinela de piedra cuya impavidez ante los agravios envidiaría Gandhi.

Es todo eso menos un contestatario.

No lo sacudió, siquiera, la cruenta mofa de Randazzo sobre su manquedad bajo la risotada de los intelectuales de Carta Abierta.

Un referente con esas cualidades no incita al desacato sino al conformismo.

Es lo que terminaron entendiendo los muchachos que acaudillara el vicegobernador Carlos Ciurca.

Una historia repetida
Parecía una historia distinta, pero terminó igual que hace cuatro años.

Parecía, con el desdoblamiento de las elecciones, que se recobraría algo del espíritu federal perdido y que se honraría, con todas las letras, la tan cacareada herramienta de las primarias abiertas, las PASO.

Hubo un abrupto despertar de ese sueño veraniego.

Para diagramar las listas de legisladores nacionales que competirán en agosto y octubre, el gobernador Francisco Pérez tuvo que pasar con su comitiva y su Espíritu Grande por la Casa Rosada. Al igual que Celso Jaque en esa misma instancia.

Y, como Jaque, Pérez quedó fuera de las candidaturas al Congreso.

Decía Marx, corrigiendo a Hegel, que la historia se repite, “la primera vez como tragedia, la segunda como farsa”.

Esta debería ser la tragedia.

¿Pero es verdaderamente una tragedia lo que les acaeció a Pérez y al peronismo nativo?

Algunas razones lo desmienten.

Paco sudamericano
A Celso Jaque, para que cupieran en las listas los camporistas Guillermo Carmona y Anabel Fernández Sagasti, le hallaron un exilio dorado: la embajada en Colombia.

A Pérez, para ubicar exactamente a los mismos Carmona y Fernández Sagasti, también se le abre un derrotero sudamericano como miembro del novísimo Parlasur.

¿Cuál destino es más honroso?

Hay una diferencia significativa.

Mientras Jaque aceptó su hado con agradecida mansedumbre, Pérez aborrece una eventual tarea como diputado nacional.

Vio un horizonte de tedio y obediencia, de vuelo raso para alguien formateado en tareas ejecutivas.

No hubo ningún gobernador mendocino, desde 1983 a la fecha, que haya brillado en la Cámara de Diputados. Gabrielli, Lafalla e Iglesias cumplieron roles apenas discretos. Y Bordón tuvo un paso fugaz como senador porque su ambición era disputarle la presidencia a Menem.

El Parlasur, en cambio, podría tomarse como una “beca” tranquila pero, por sobre cualquier otra consideración, como un trampolín.

“Paco nunca se hubiera bancado un cargo de legislador. Hubiera sido la muerte para él. En cambio, el Parlasur, simbólicamente, es otra cosa. Allí estará Cristina. Y Gioja, Beder Herrera, Buzzi…”, dice uno de sus hombres de mayor confianza.

El premio mayor, sin embargo, es otro: “Si gana Scioli, Paco puede ir al gabinete”, señala el informante.

Pérez prefiere salir del intríngulis con elegancia, apelando a una fórmula típicamente peronista: “Para nosotros, primero la patria, después el movimiento, después los hombres y después los nombres”.

¿El PJ ganó o perdió?
Como en las primarias de abril, todos los sectores se las ingenian para festejar el arreglo de cúpulas, el accionar del Gran Dedo mandón.

“Se alinearon los planetas”, dicen en el entorno del gobernador.

“Lo bueno es que por fin Adolfo (Bermejo) se puso en conductor y articuló el arreglo con Buenos Aires, metiendo a los Turcos (Félix), que estaban rebeldes”, dicen en el equipo del candidato a gobernador.

Y los de la Cámpora no necesitan alardear mucho, porque, gracias a Cristina, se quedan con la parte del león. Mucho más de lo que merecen tras haber perdido todas las internas en las que participaron. De los tres cargos factibles, les asignaron dos: Fernández Sagasti encabeza la lista de senadores y Carmona va detrás del lasherino Rubén Miranda entre los diputados.

¿Tragedia o farsa?

¿Premio o castigo para los pibes rebeldes que siguieron la inspiración del hoy expulsado y malmirado Chueco Mazzón?

Decía ayer el pensador Edgard Morin que “la humanidad se adelanta de locura en locura con algunos pasajeros chispazos de lucidez”.

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