Un “Desayuno en Godoy Cruz” para hacer historia

Un “Desayuno en Godoy Cruz” para hacer historia

jun 28, 15 • In Columnas, Política, Tapa

Esperanza. La visita de Pérez a Cornejo en su casa abre una esperanza para la transición. Pero ya saltaron roces por los números

Cornejo y Pérez en un desayuno histórico,

Escena de “Alicia en el país”. El nuevo gobernador, Alfredo Cornejo, y el actual, Paco Pérez (Ilustra Diego Juri para UNO).

 

Andrés Gabrielli
Diario UNO

Los dos se habrán sentido distintos esa mañana de lunes, lejos, por un momento, de la roña a la que empujan las campañas políticas.

Sin el glamour de Audrey Hepburn y George Peppard en Desayuno en Tiffany’s, ni el encanto de Truman Capote para diseñar la trama original, igualmente Francisco Pérez, el gobernador peronista, y Alfredo Cornejo, su reemplazante por el radicalismo, pusieron un sello propio.

Dejaron una marca positiva sobre el rencoroso mapa de la política argentina, sacudido ya por el crepitar de la campaña presidencial.

Desayunando para la historia
Tal vez ese Desayuno en Godoy Cruz, en las inmediaciones del barrio Bancario, que fue tomado como algo pasajero por los medios, quede en la historia.

Quizá haga historia.

Lo merecería.

Para cambiar nuestra inveterada propensión nacional a ver la realidad en blanco y negro, como una lucha, siempre, entre enemigos irreconciliables. Entre perros y gatos.

Podría ser un salto institucional. Republicano. Aunque más no sea en lo simbólico.

Fue idea de Cornejo, copiada de otros ámbitos, como Chile, invitar al gobernador todavía en funciones a desayunar en su casa, la mañana posterior a las elecciones.

Mérito de él.

Y fue decisión de Pérez aceptarla.

Mérito, también, suyo.

Fue tan novedoso y distinto el gesto dentro de la Argentina actual, que repercutió en la prensa vernácula y en la internacional.

A lo mejor queda solo en eso. En una anécdota peregrina.

Pero quizá no, y se convierta en una de esas ocurrentes innovaciones, que aparecen modestamente, y que luego quedan asimiladas a nuestra idiosincrasia.

Como hicieran Abelardo Vázquez, Alberto Rodríguez (h) y Antonio Di Benedetto cuando, a fines de los años 50, se empeñaron en escribir la Fiesta de la Vendimia “en mendocino”. Apelando a plumas mendocinas que, hasta entonces, estaban vedadas.

¡Pensar que alguna vez el guión de la fiesta central y el de la fiesta de Capital quedó bajo la inspiración de Di Benedetto, uno de los genios semiocultos de las letras argentinas!

Ambos entienden de esto.

Pérez es lector de a Zama.

Cornejo, como intendente, viene de dedicarle un homenaje central a Di Benedetto en la Semana de las Letras de su departamento.

Fueron, en suma, dos políticos poniendo sus pies fuera del barro.

Aunque dure solo un ratito el gesto, valió largamente la pena.

Otros jalones del domingo
El “desayuno entre gobernadores” no fue el único hito que dejaron las elecciones del domingo pasado.

Quedan registradas otras novedades, algunas con carácter institucional, como las primarias abiertas, y otras que permanecen sometidas al arbitrio del gobernante de turno, como el desdoblamiento respecto de los comicios nacionales.

Fijar esto último también por ley sería un salto en favor del espíritu federal.

Es virtud, al mismo tiempo, de la provincia toda la alternancia en el poder (desde 1983, se cuentan cinco gobiernos peronistas y cuatro radicales), un proceso que adquiere, aquí, un carácter “natural”, sin que haya alharacas destituyentes para trabarlo o depauperarlo.

No todo es color de rosa
Que Cornejo y Pérez se hayan encontrado, taza de té mediante, en la mañana del lunes, luego de haberse hostigado mutuamente durante meses, es reconfortante.

Abre la puerta hacia una convivencia conciliadora en los temas esenciales (en las llamadas políticas de Estado), fructífera, sembradora.

Pero una cosas son las fantasías de los observadores -¿ilusos, como nosotros?- y otra la dura coyuntura sobre la que se desandará este medio año de transición política.

Los roces comenzaron horas después de que el nuevo gobernador, muy preocupado por el estado de las cuentas públicas, tal cual evidenció en la campaña electoral, instruyera a sus equipos técnicos para que empiecen a husmear en los libros del Gobierno.

Hay un adjetivo, que por ahora, utilizan los funcionarios radicales para ilustrar el panorama que creen hallarán al asumir: “Agobiante”.

Por el momento, no han recibido la colaboración que esperaban por parte de los hombres de Paco Pérez.

“No queremos cogobernar ni ser soberbios. Solo nos interesa que nos brinden información fidedigna”, dicen los hombres de Cornejo.

Hay recelo por algunos números “ocultos”, como en el sector Salud, y por la deuda total de la Provincia. Lo mismo que por el apuro en cerrar un acuerdo de cuatro años con el Banco Nación o por el eventual raid de nombramientos de aquí a diciembre. Un clásico de la política.

“Si no nos abren los números, tendremos que acudir a otra fuentes, como los proveedores”, advierten los radicales.

Lo mismo podría suceder en los municipios recuperados por la oposición.

“No va a ser una transición simple”, entienden, a fin de cuentas.

Es muy temprano para pintar un cuadro definitivo. Cabe esperar, al menos, en beneficio de todos, que cunda el espíritu del Desayuno.

Aunque no haya sido en Tiffany, sino en la tierra de El Pozo, ese desvelo que uniera tempranamente, hace cuatro años, a los mismos Cornejo y Pérez.

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