La oposición no aprende la lección de Mendoza

La oposición no aprende la lección de Mendoza

jul 13, 15 • In Columnas, Política, Tapa

En un laberinto. Para vencer a Scioli, el PRO y la UCR deberían unirse como en la provincia. Pero están jugando para el enemigo

Los candidatos de la oposición Julio Cobos y Susana Balbo. (Ilustra Diego Juri para UNO)

Los candidatos de la oposición Julio Cobos y Susana Balbo. (Ilustra Diego Juri para UNO)

Andrés Gabrielli
Diario UNO

El viernes comenzó oficialmente la campaña para las elecciones nacionales. Y mientras la población se motiva para acudir nuevamente a las urnas, empiezan a tomar forma los peores espectros en cada búnker partidario.

Es en el cuartel opositor donde las dudas son más atenazadoras: saben que pulsean con un contrincante férreo, de gran envergadura.

Medirse contra el Frente para la Victoria, es decir, contra el peronismo gobernante, en el plano nacional, es como jugar contra Serena Williams una final de Grand Slam.

Talento para equivocarse
Un drama opositor es lograr que el votante le tenga confianza, en tanto coalición, frente al eventual ejercicio del poder.

Lo atormenta el fantasma de la Alianza que comandó De la Rúa, cuya presencia no ha sido barrida aún por los vientos de la historia.

Es una llaga donde el kirchnerismo mete el dedo, una y otra vez, para agrandar la herida. Para que duela.

Con este antecedente a cuestas, empezaron coaligándose de manera pésima: con el Frente Amplio UNEN, que duró lo que un suspiro.

Los radicales y también Lilita Carrió creyeron encontrar, entonces, en la candidatura de Mauricio Macri una garantía de solidez asociativa y una fórmula ganadora.

Por ahora ha estado funcionando el negocio electoral.

Macri, según las encuestas, pelea cabeza a cabeza con el delfín de Cristina, Daniel Scioli, por la presidencia.

Demasiado bueno para la UCR, enviciada en otras prácticas.

“La oposición, que tiene una singular pericia para equivocarse, logró esconderle al kirchnerismo su fracaso electoral del domingo, cuando perdió feo en casi todos los lugares en los que compitió”, escribió Joaquín Morales Solá el miércoles en La Nación.

Una lección no aprendida
Muchos de los errores que comete en este momento la oposición tiene un componente mendocino.

Primero y principal, porque el presidente nacional de la UCR es nuestro coterráneo Ernesto Sanz, a quien le cuesta lidiar con la inveterada tendencia de su partido al internismo.

En Mendoza, milagrosamente pudieron torcer ese destino por dos razones básicas: por el fuerte liderazgo de Alfredo Cornejo (lo cual lleva a que lo tilden de autoritario) y por una generosa actitud de Julio Cobos que bendijo tempranamente la fórmula del godoicruceño con Laura Montero, obligando a los demás a cerrar filas y cuadrarse.

El radicalismo, unido como pocas veces, y sin fisuras en su alianza con los otros partidos, ganó las elecciones provinciales, desplazando al PJ tras ocho años de gobierno.

La lección, parece, no cundió.

Tras la primera vuelta electoral en un distrito vital como la Capital Federal, es la UCR quien más azuza a Martín Lousteau para mantenerse en competencia contra Rodríguez Larreta por el balotaje.

“Apasionados por las luchas internas más que por la conquista del poder, los radicales están contagiando ese espíritu tan de ellos al resto de la convergencia con macristas y seguidores de Carrió”, anotó Morales Solá. Palabras casi idénticas a las repetidas en esta columna.

La grieta cordobesa
La elección de Capital Federal debió haber fortalecido al máximo la candidatura de Macri. Era el plan.

Sin embargo, los integrantes de Cambiemos se hallan polemizando por Lousteau a menos de un mes para las primarias nacionales.

El tironeo no involucra solo a Buenos Aires. En una provincia clave como Córdoba, Macri desespera ante la interna desatada entre las fuerzas de Aguad, Mestre y Luis Juez que compiten por la intendencia capitalina, lo que termina afectando a las candidaturas al Congreso.

Estos conflictos vuelven a disparar los interrogantes sobre la gobernabilidad en caso de un triunfo opositor en la presidencia. Porque nadie tendrá fuerza suficiente para salir adelante en soledad, ni Macri ni Sanz ni Massa ni De la Sota…

Cleto, factor clave
La cohesión que hubo para garantizar el triunfo local de Cornejo no se replica en el diseño nacional.

Cobos fue refractario al acuerdo con Macri. Su preferido era Massa. Quedó resentido desde entonces. Por eso ha lanzado una línea propia para las PASO de agosto, con Fernando Armagnague encabezando el casillero de diputados.

Hay importantes caciques, como el electo intendente de Guaymallén, Marcelino Iglesias, que hacen una mueca de fiero desagrado cuando le mencionan al líder del PRO.

De todos modos, seguramente la compañera de cartelería de Cobos terminará siendo la empresaria Susana Balbo, la elegida por Macri.

Y esta fórmula es vital para que la oposición tenga un buen resultado.

Scioli, por ahora, tracciona más que Macri desde la cúspide de la boleta sábana.

Por el contrario, Cobos, un poco más abajo, en la franja de senador, es abismalmente superior en intención de voto a su rival kirchnerista, Anabel Fernández Sagasti, quien, junto a Guillermo Carmona (compite por una diputación), perdieron incluso en todas las internas peronistas que disputaron estos meses.

En otras palabras, la UCR tendrá en Mendoza dos íconos potentes para hacer campaña, Macri y Cobos.

Para hacer que la combinación cuaje, ambos deben mostrarse compatibles ante el electorado.

Dicen que Cobos está en eso. Dicen.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/La-oposicion-no-aprende-la-leccion-de-Mendoza-20150712-0034.html

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