Otra política es posible en este, el país de la furia

Otra política es posible en este, el país de la furia

ago 23, 15 • In Columnas, Política, Tapa

Enseñanza. El experto catalán Puig Ricart destacó la convivencia entre Suárez y Bermejo. Y dio las claves para la “marca Mendoza”

El "Pulga" Bermejo, peronista de Maipú, y su par de Capital, el radical "Rody" Suárez (Ilustra Diego Juri para UNO).

El “Pulga” Bermejo, peronista de Maipú, y su par de Capital, el radical “Rody” Suárez (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Hay un diálogo de sordos. El país se encamina hacia unas elecciones cruciales, en octubre, que darán inicio, inevitablemente, a un nuevo ciclo político.

Pero poco sabemos los ciudadanos qué es lo que nos espera. Los aspirantes con mayor probabilidad de acceder a la presidencia privilegian sus vaguedades individuales y no se abren a cotejar con el adversario mediante argumentos medulares, verídicos, acerca de lo que viene.

Ante el vacío, tenemos que adivinar. Como votantes. Y como habitantes de una realidad conjeturada como ficticia.

“En la Argentina contemporánea, estamos lejos de ver afianzado el diálogo entre oficialistas y opositores. Ese ámbito lo ocupa entre nosotros el monólogo; ese monólogo que suele desbarrancarse hacia la descalificación recíproca”, anota Santiago Kovadloff en Las huellas del rencor, libro que, dicho sea de paso, se presenta este viernes en Mendoza.

Un claro en el bosque
En medio de esa jungla espesa que nos nubla la visión, a veces se filtra un rayo de luz.

Se abre un claro en el bosque que, aunque diminuto, alimenta la esperanza de otra cosa.

Otra cosa es posible. Es posible comunicarnos y entendernos de una manera mejor.

Dicha posibilidad de acceder a una comunicación más humanizada -o humanista- la ofreció el catalán Toni Puig Picart, de visita esta semana en Mendoza para el Seminario de Urbanismo y Planificación Metropolitana.

Puig Picart, considerado el “gurú de las ciudades”, una prestigiosa autoridad internacional, responsable, entre otros, del florecimiento de Barcelona, destacó al intendente de Mendoza, Rodolfo Suárez, “como un señor brillante”.

¿Y por qué es brillante Rody Suárez, según Puig Picart?

Por algo sencillo, elemental: “Porque es un señor que escucha. ¡Tienen a un intendente en la Argentina que escucha! En este país los intendentes son divinos… ¡pero no escuchan a nadie!”.

Y agrega Puig, con un dejo de elegante ironía: “Solamente ha habido gobernantes divinos en Egipto, en Roma y en Argentina”.

Como complemento, el calificado urbanista señala: “Una de las grandes cuestiones que me encantó es que el intendente de Maipú (Alejandro Bermejo), que no tiene nada que ver con el partido de aquí, vino a la conferencia y quiere trabajar conjuntamente.
Esto sí que es noticia”.

Convivencia política, agenda de trabajo seria, visión a largo plazo de nuestra región estratégica.

Esto sí que es noticia. Agua en el desierto.

Un círculo virtuoso
La coincidencia, en un ámbito de reflexión y trabajo, entre dos intendentes del fuste de Suárez y Bermejo, suena extraño, casi inédito, en un país de odios enquistados y saltos abruptos entre un ciclo y otro.

Pero no es una excepción para la provincia.

Precisamente Mendoza se destaca por una alternancia en el poder entre radicales y peronistas, ininterrumpida desde 1983. Sin caudillismos ni gobierno hegemónicos.

Alejandro Bermejo es consecuente, al mismo tiempo, con su hermano Adolfo, que aceptó la derrota de junio ante Alfredo Cornejo con gran caballerosidad, junto a su compañero de fórmula, Diego Martínez Palau.

Gesto que fue consumado, al otro día de los comicios, por el gobernador Francisco Pérez, compartiendo un desayuno con Cornejo en su domicilio.

Incluso la controversia, en duros términos, que espolean hoy ambos equipos, los salientes y los entrantes, en torno a los números públicos de la transición es un buen dato. Se discute sobre cuestiones concretas, no sobre dogmatismos ideológicos o berrinches personales.

Tales cosas no se ven, hoy, en el país. Sabrán aprovecharlas.

La “marca Mendoza”
“Están ustedes en un disparadero. A punto de salir disparados a dos mil metros”, vaticina Puig Picart.

Y así como supo diseñar la exitosa “marca Barcelona”, se anima a aconsejarnos sobre la marca para el futuro de Mendoza que, según él, pasa por tres grandes vectores:

1) La ecología. “Esta tiene que ser la primera ciudad en Argentina de contaminación cero, porque tienen detrás una montaña muy importante y, si no lo hacen, se los comerá algún día; y, segundo, porque este es un territorio vinícola, que necesita un entorno muy cuidado ecológicamente”.

2) “Esta debe ser una ciudad de innovación tecnológica en industrias, porque es lo que crea buenos trabajos”.

3) “La tercera pata debería ser cultural, con una cultura mucho más contemporánea. Cultura de doble hélice: una cultura que esté en los barrios, porque es la que previene básicamente la violencia; y otra que posicione a la ciudad frente a otras ciudades del país y del mundo”.

Por último, algo central. Puig Picart nos aconseja tener un gran museo del vino. “El mejor museo del vino del mundo debería estar aquí”.

Y, además, erigir un gran museo que se inspire en Quino. “Debería mostrar la visión del mundo de Quino, porque todos los que tenemos una vida interesante hemos leído Mafalda y hemos crecido con ella”.

Dice él que, en 15 años, Mendoza puede ser una de las primeras ciudades de Latinoamérica.

Una invitación a que hagamos florecer eso que nos hace distintos.

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