Los mendocinos no estamos tan locos. ¿O sí?

Los mendocinos no estamos tan locos. ¿O sí?

sep 6, 15 • In Columnas, Política, Tapa

Dudas. El estado de las cuentas públicas fomenta el debate central de la transición. Sin acuerdo político, todo puede hundirse

El gobernador Pérez con las cuentas que no cierran. (Ilustra Diego Juri para UNO)

El gobernador Pérez con las cuentas que no cierran (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Sobre el telón de fondo planetario que significa la tragedia humanitaria de los migrantes y refugiados, se recorta la agenda provincial.

Agenda muy modesta, en comparación, la de estos días de transición larguísima y vacas tan flacas.

Nada peor para un gobernador como Francisco Pérez que imaginó un horizonte pletórico y generoso, al que bautizó Espíritu Grande, pero que lo encuentra, hoy, contando las monedas para terminar el mandato.

Monedas, no para un palacio de Versalles (que podría ser su Villa Olímpica), sino para pagar sueldos, para mantener funcionando los hospitales en condiciones mínimamente dignas, para aliviar el rojo de los proveedores…

En fin, para no dejar activada una bomba de tiempo bajo el sillón de su sucesor, Alfredo Cornejo.

El hueco de la salud
Si el mundo se conmueve todavía con la foto de Aylan, el niñito sirio desplegando sus alas (invisibles) de ángel abatido sobre las costas de Turquía, Mendoza tiene su escalofrío por la suerte de la pequeña Guadalupe, víctima de un erróneo tratamiento médico.

Son dos historias individuales que, sin embargo, ponen en evidencia las respectivas crisis de los sistemas que las envuelven.

El caso Guadalupe, si bien no lo atañe directamente porque se originó en un establecimiento privado, obligó al gobernador Pérez a expresarse en voz alta sobre la situación de la salud provincial.

Pidió la sanción de la ley de Ética Médica abogando, con plena razón, por “humanizar la salud y no mercantilizar la medicina como muchas veces se ve en el sector privado”.

La urgencia, de todos modos, está en otro lado. En el hueco presupuestario. Que se alivió en estas horas liberando una autorización por 120 millones de pesos.

Pero desde la cúpula de los hospitales centralizados como el Notti, el Central, el Lagomaggiore, etcétera, se menciona una carencia de unos 500 millones.

Para las necesidades más básicas.

Y es apenas un ejemplo de los desafíos que afronta la Provincia.

Uno solo de sus problemas crónicos, estirados en el tiempo.

Como la violencia en el fútbol. Como los barrabravas del Tomba.

¿Se paga el aguinaldo?
Hasta tal punto están comprometidas las cuentas públicas, que algunos vecinos influyentes, preocupados por el destino provincial, se vienen preguntando: ¿podrá pagar Cornejo el aguinaldo de los estatales cuando asuma en diciembre?

Es un interrogantes de alto voltaje.

Entre otras cosas, porque el Banco Nación está obligado jurídicamente, a fin de año, a cobrarle a la Provincia un descubierto que podría superar los 3.000 millones de pesos.

Alguien que conoce al Gobierno desde sus entrañas vaticina, concluyente: “No podrá pagar”.

Sin más vueltas. Y sin anestesia.

Desde el radicalismo, se abren hacia otras expectativas.

“Si las cosas siguen como están, si no hay acuerdo político, entonces no se le va a pagar a nadie en diciembre”, sostiene un experto del nivel del ex ministro de Hacienda, Enrique Vaquié. “Pero creo que no va a pasar. Los mendocinos no estamos tan locos”.

Es una postura sensata. Porque la explosión no solo barrería con Cornejo. La onda expansiva también acabaría con el actual funcionariado.

No estamos tan locos los mendocinos. ¿O sí?

Más sensatez y menos mentiras
Importa poco, de aquí en adelante, la discusión a través de los medios que ventilan ambos equipos, los de Pérez y los de Cornejo.

Dada la situación, deberían tratar el asunto con sigilo y la mayor seriedad. En beneficio del conjunto. Pero también de ellos mismos.

Los números que maneja el elenco radical son lo suficientemente críticos como para que reciban un tratamiento responsable.

Por ejemplo: de cada 100 pesos del presupuesto, 93 se van en gastos fijos. Quedan solo 7 pesos para todo el resto, incluyendo la obra pública.

No hay un destino posible y propio de esa manera.

“Por más bien que se hagan las cosas, tengamos en claro que la Provincia va a tener déficit fiscal, de funcionamiento, por muchos años”, dicen en el entorno de Cornejo.

La discusión, como va, está empantanada: lo financiero tapa lo fiscal y lo fiscal tapa lo económico.

“Y hablar todo el día de plata te come todos los demás temas”, diagnostica Vaquié.

Tapa los asuntos más elementales y urgentes de cualquier gobierno.

Ahora bien, ¿se pondrán finalmente de acuerdo sobre los números gruesos, los que definen?

De lo contrario, alguien estaría mintiendo.

“Las mentiras en política no pueden ser hoy castigadas, a pesar de que resulten peligrosas para la sociedad y la democracia”, reconoce Juan Arias, en un artículo publicado ayer en El País.

Y propone, inspirándose en Lula da Silva, para reformar la política, un proyecto como el de la Ficha Limpia.

Dijo alguna vez Lula: “Nosotros defendemos que en la hora en que el pueblo vota un político, si después de un determinado tiempo, no está cumpliendo aquello que prometió en el programa de la campaña, los mismos que lo eligieron puedan destituirlo”.

Sea. Que alguna vez sea.

http://www.diariouno.com.ar/mendoza/Los-mendocinos-no-estamos-tan-locos.-O-si-20150906-0022.html

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