La selva oscura de estos “seis meses horribles”

La selva oscura de estos “seis meses horribles”

sep 27, 15 • In Columnas, Política, Tapa

Sufriendo la transición. Presionado por las finanzas, por Cornejo y por el “fuego amigo” del PJ, Pérez se tomó unos días en Salta

El gobernador en su retirada. (Ilustra Diego Juri para UNO).

El gobernador en la difícil transición (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

El extenso tramo que conduce a la entrega del poder en diciembre se ha vuelto un calvario para el peronismo mendocino.

Sobre todo para su número uno, el gobernador de la Provincia.

“Se trata de seis meses horribles”, retratan, con honestidad brutal, en el entorno de Francisco Pérez.

Hasta tal punto esta convivencia con los radicales de Alfredo Cornejo se tornó malsana para su cuerpo y su mente, que se vio obligado a pedir tiempo, como en el básquet.

Las breves vacaciones que Pérez viene de tomarse en Salta junto a su núcleo familiar más íntimo, justo en el corazón de la campaña electoral (sin que figure en ningún afiche), son el mejor indicador de una situación, ahora sí, intolerable.

Pero no solo por la presión y las exigencias de Cornejo y compañía, sino también por la dislocación de la propia tropa.

Y aun más: no solo por culpa de “los otros”, sino por el mismo Paco. Por su misma pasión, su vehemencia, que le hacen saltar los manómetros.

Todo igual en el país
La grisura que envuelve a Mendoza se ve acentuada por el marco general del país donde, en vez de soplar vientos nuevos, refrescantes, los gestos de incordia se repiten infinitamente. Cadena tras cadena.

Como el candidato Daniel Scioli quien, por su negativa a concurrir a la mesa redonda organizada por Argentina Debate para el 4 de octubre, privó a la opinión pública de tener su primer debate presidencial en estas tres décadas de democracia.

Se privó, también, a sí mismo, de hacer historia de la mejor manera.

El debate presidencial “no es un derecho de Scioli, es un derecho de la ciudadanía”, interpretó, visiblemente ofendido, el exgobernador José Bordón, uno de los principales impulsores de Argentina Debate.

“Todo lo que Scioli podría haber perdido yendo al debate lo perdió en el debate sobre el debate”, punzó Coronel Gonorrea en Twitter.

Fuego amigo de la Máquina
La Provincia se empeña tanto como la Nación en este apasionante deporte que consiste en tropezar con la misma piedra.

Y si algo apasiona a los políticos es jugar a la Máquina de Impedir, fabuloso aparato que, por estas tierras, funciona a tiempo completo. Nunca falló, que se recuerde.

Generalmente, es activada por la oposición de cualquier color. Si gobiernan los radicales, el joystick lo domina el peronismo. Y viceversa.

Los ejemplos sobreabundan.

Recordemos al gobernador quejándose de los radicales, en octubre de 2012, por oponerse al proyecto de reforma constitucional. Afirmaba, a la sazón, Pérez que “el más claro representante de estas máquinas de impedir es Julio Cobos, que aún no pudo explicarles a todos los mendocinos sus incoherencias políticas”.

La gran novedad de estas horas es que la Máquina de Impedir que atora los planes de Paco no la conducen los opositores sino los propios justicialistas. Son legisladores oficialistas los que vienen atorando el acuerdo Pérez-Cornejo para hallar una salida a la crisis financiera.

“Es fuego amigo”, reconocen, con amargura, en la Casa de Gobierno.

Con lo cual se evidencia otra verdad de coyuntura: el peronismo local, antes de diciembre, optó por entregar el poder. Anticipadamente.

Buena parte del PJ decidió que ya debe comportarse como oposición.

O sea, que nos esperan otros cuatro años con más de lo mismo.

Otros cuatro años con la Máquina de Impedir funcando a todo vapor.

En busca de un líder
¿Por qué está ocurriendo esta incómoda -y peligrosa- situación?

Por una crisis de liderazgo en el peronismo mendocino.

Pérez y su vice Carlos Ciurca quedaron seriamente cuestionados por la sucesión de derrotas electorales.

Su línea política más cercana, la Corriente, fue barrida en las urnas: Lobos, Miranda, López Puelles…

El sector azul, que salvó la ropa en los últimos comicios, perdió a su jefe histórico, el Chueco Mazzón, y debe darse un nuevo Padre padrone, sin el cual no acostumbra moverse.

Y los Félix, en el Sur, esperan su momento, agazapados.

Esto lleva a que se ventilen posiciones individuales en la Legislatura, donde Pérez tiene escasa influencia.

Sin embargo, una cuestión de sentido común indica que, incluso con alguna corrección, el acuerdo debería salir mañana en la Casa de las Leyes. Está en juego la salud institucional de la Provincia. Pero también la salud individual de los funcionarios, que podrían afrontar sanciones penales si la deuda no se imputa.

Caerán las máscaras
“En estos tres meses se van a caer todas las máscaras, se verá quién es quién”, interpretan en las cercanías de Pérez, aguardando traiciones.

Se acepta, al mismo tiempo, que “es un momento de quiebre, sin duda, para el peronismo”.

Se impone resetear el partido.

De ahí que los dos próximos desafíos electorales serán clave.

El primero tiene lugar hoy. Lucas Ilardo juega su posibilidad de instalarse como opción joven si logra salir decoroso nada menos que en Godoy Cruz, el búnker de Cornejo.

Luego, el round final será en las presidenciales de octubre. Allí todos se contarán las costillas, unos a otros, respecto de cómo respondan a la cruzada de Scioli.

“A mitad del camino de la vida, /en una selva oscura me encontraba /porque mi ruta había extraviado”, empieza la Divina Comedia.

O Paco en el Infierno.

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