Si no contribuyen todos, el futuro será muy triste

Si no contribuyen todos,  el futuro será muy triste

oct 4, 15 • In Columnas, Política, Tapa

Responsabilidad. Se ha puesto de moda hacer de Pérez un chivo expiatorio. Pero la crisis actual es fruto un largo proceso colectivo

Cornejo y Pérez con las cuentas en rojo. (Ilustra Diego Juri para UNO)

El fantasma de Scioli, y Cornejo y Pérez buscando el mango (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Hoy tendremos debate presidencial, finalmente. Podría haber hecho historia a lo grande en el marco del desarrollo cívico de la Argentina.

Igual será histórico lo de esta noche. Un hito. Pero en módicas proporciones.

El interés mediático decayó luego de que el candidato que encabeza las encuestas, Daniel Scioli, renunciara al compromiso.

Más que la ausencia misma de Scioli, lo que abruma es la banalidad de sus argumentos, aunque se entienda la jugada en términos de estrategia electoral.

La opinión pública, a esta altura, merecía algo mejor. Más adornado o imaginativo en el excusarse.

Él sabrá porqué.

De lo que nadie duda es del precio que se paga por este tipo de actitudes: baratísimo. Un saldo.

De lo contrario, no la hubieran repetido cada uno de los contendientes presidenciales que lideraron la competencia en las tres décadas ininterrumpidas de democracia.

Es, por lo tanto, un déficit nuestro. Un déficit ciudadano.

Hay un bajo nivel de exigencia. O nos importa poco y nada lo que tengan para decirnos los candidatos.

El acuerdo mendocino
Mendoza podría ser un buen ejemplo a seguir en la materia.

Desde que Santiago Llaver, Felipe, inaugurara la restauración democrática, nunca ningún gobernador llegó al poder sin haber debatido con sus contendientes del momento.

Lo hizo Bordón, en aquel memorable duelo con Baglini, en 1987. Lo hicieron los actuales, Francisco Pérez y Alfredo Cornejo.

Asumieron con una base mínima de diálogo que permite acuerdos como el logrado en la Legislatura para salir del ahogo financiero.

No fue una solución definitiva, porque ahora, con la autorización en la mano, habrá que salir a buscar divisas en un mercado incierto y complicado por estas horas.

Pero se ha dado un paso.

¿Todos contra Paco? ¿Y cómo?
Lo que más asombra respecto de la Ley de Financiamiento votada en la Legislatura, tras arduas negociaciones, es la ola de críticas, que generadas dentro del peronismo, golpean el pedestal del gobernador.

Desde las líneas internas se levantan, furiosas, voces contra Pérez, como si Pérez fuera el enemigo.

Una pésima señal de desunión, a pocos días de votar.

Y un pésimo sentido de la autocrítica. Porque… ¿quién tiene hoy autoridad moral para apuntarle solo a Paco? ¿Quién, dentro de un PJ que ha perdido todas las elecciones habidas y por haber desde 2013 hasta hoy?

¿El sector azul? Fue azul el último candidato a gobernador, Adolfo Bermejo. Fue azul la postulante fallida a la Corte, la maipucina Miriam Gallardo. Y fueron azules algunos jefes comunales que primerearon exigiendo desdoblar los comicios.

¿La Cámpora y compañía? El camporismo fue derrotado en todos los test electorales, tanto en los internos como en los generales. Su desafío más reciente fue en Godoy Cruz, donde el radical Tadeo García Zalazar le sacó 40 puntos de ventaja.

¿Rubén Miranda como francotirador solitario? El lasherino viene de perder su departamento en manos del radical Orozco, viene de perder en las PASO nacionales contra Susana Balbo y siguió fielmente los dictados de su líder Carlos Ciurca que culminaron en esta situación.

¿Los sureños? A los hermanos Félix, también desdobladores ellos, cuando menos se les puede achacar lo mismo que al resto del peronismo mendocino: obediencia debida a la Nación, sin objeciones.

¿El sindicalismo estatal? Los jefes gremiales, aprovechándose de una gobernación cada año más débil, le han sacado más de lo que estaba, razonablemente, en condiciones de dar. Le torcieron el brazo. Mérito individual para ellos. Pero el pato lo termina pagando el conjunto. Como se está viendo con los sueldos.

Nada de esto absuelve a Pérez, máximo responsable de los destinos provinciales.

Pero tampoco autoriza al resto a elegirlo como único chivo expiatorio de todo un equipo.

El que alguna vez, allá lejos y hace tiempo, fue el tan mentado Equipo de los Mendocinos.

La responsabilidad es de todos
El elenco radical, que se apresta a tomar el timón del barco, no debería frotarse las manos pensando que está exento de responsabilidades.

La Provincia llegó a un punto de no retorno en materia de rojo financiero, de ineficiencia estatal, de debilidad ante las corporaciones locales, de arrodillamiento ante la Nación…

No se arriba hasta esta “crisis estructural”, como la llaman, en pocos años. Ha sido el fruto de un largo descenso a través de varios gobiernos, en donde todas las fuerzas políticas tienen su cuotaparte.

Algo similar ocurrió, años atrás, con los bancos provinciales. Les tocó a los gobernadores Gabrielli y Lafalla bajarles las persianas. Pero cada sector (incluyendo a los militares) le fue quitando un ladrillo a la pared, hasta que el edificio entero colapsó.

Por lo mismo, si no es con una inteligencia integrada que derive en una política de Estado para los próximos años, el futuro será triste.

“Dos monólogos no hacen un diálogo”, enseña Sergio Sinay en Inteligencia y amor.

Así pues, hemos sabido institucionalizar el debate político, hacerlo parte de nuestra idiosincrasia.

No debería ser tan difícil que se contribuya a desencallar el barco herido entre todos.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/Si-no-contribuyen-todos-el-futuro-sera-muy-triste-20151004-0020.html

 

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