El “traspaso”: haciendo historia en clave negativa

El “traspaso”: haciendo  historia en clave negativa

dic 6, 15 • In Columnas, Política, Tapa

Hacia otro papelón. Según se ha visto, Cristina podría cederle el mando a Macri en la ceremonia más mal llevada de la democracia

Traspaso de mando. (Iliustra Diego Juri para UNO)

“Si tú no bailas conmigo, prefiero no bailar”. Cristina y Mauricio (Iliustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

En Kryptonita de Leonardo Oyola, una novela under cercana al anarkoperonismo, un joven médico que es rehén de una banda de marginales pregunta, nervioso:

“-Pero pero… ¡¿De qué son capaces ustedes?!”.

El Señor de la Noche, suerte de Batman trucho del conurbano, le responde:

“-… esa pregunta nos queda chica”.

El traspaso presidencial, que no es una novela satírica y que dará, otra vez, la medida del país, tiene el mismo diagnóstico.

Las actuales autoridades, con la Presidenta a la cabeza, son capaces de hacer cualquier cosa.

La pregunta les queda chica.

Ojalá que no.

Que, en algún momento, cunda la racionalidad, el sentido común. Lo previsible. Lo considerado “normal”.

El mundo nos está mirando.

El mundo, que nunca sale de su asombro cuando nos mira.

Haciendo historia nuevamente
No paramos de hacer historia en los últimos tiempos, tal cual hemos contabilizado en estas páginas.

Han sido históricos el balotaje, el debate presidencial o el triunfo de una fuerza novísima como Cambiemos a expensas del peronismo, entre otros sucesos que han sacudido a la Argentina.

El traspaso presidencial no se queda atrás en magnitud. Y no porque sea algo inédito, como los anteriores hechos, sino por su carácter.

Por su negatividad.

Por su enorme carga de inquina por parte del régimen que culmina.

Si todo sigue, hasta al jueves, por los mismos carriles por donde discurrió la realidad desde el triunfo de Mauricio Macri, podríamos escribir en los libros de historia que este será el traspaso más mal agestado de la democracia nacional.

Un mensaje envenenado para las próximas generaciones.

Un papelón de cara al mundo.

Diez veces peor que las farsescas elecciones en la AFA que don Julio, junto a la rosca política, nos legó.

La sensatez de unos pocos
La cantidad de piedras en el camino que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner le va colocando a la próxima administración hora tras hora, minuto tras minuto, no tiene precedentes.

No tiene precedentes, tampoco, el silencio que guarda el peronismo no kirchnerista, disgustado, en general, con la situación, pero aterrado, sumido todavía en una actitud de personaje subalterno.

Salvo excepciones. Que son las que empiezan a despuntar hacia la conformación de nuevos liderazgos.

Como es el caso del gobernador salteño Juan Manuel Urtubey. Dijo lo elemental: “Pretender empañar la asunción de un Presidente elegido por todos los argentinos por no asumir que uno perdió es mucho más que un tema de mal gusto, es un problema institucional severo”.

Pallarols, el símbolo grosero
En el barro de la política argentina todo es posible, está visto.

Por eso resulta más útil, entonces, más patético, dimensionar la gravedad de esta taciturna cesión de mando a través de lo que acaeció a don Juan Carlos Pallarols, el “platero argentino de renombre internacional”, como lo considera Wilkipedia.

Pallarols ya constituye una arraigada tradición nacional.

Desde la ceremonia de Alfonsín es el encargado de confeccionar el bastón presidencial. Es una hechura criolla, en madera de urunday y en plata.

Sobre el final de la semana, llamaron a Pallarols desde Ceremonial de la Presidencia conminándolo a entregar de inmediato el bastón que estaba terminando para la asunción de Macri. Lo amenazaron con mandarle la policía si se negaba.

Él contó, azorado, su experiencia a medio país. Lo hizo también por Nihuil, a la que considera “una radio amiga, porque -dijo- yo fui invitado por ustedes, más de una vez, a trabajar con el bastón para que los mendocinos puedan participar en él”.

Explicó el orfebre: “Yo no soy ni Gardel ni Lepera. No me están atacando a mí, están atacando al símbolo. Y yo siempre he puesto el alma en lo que hago porque creo en la democracia, creo en el pueblo”.

Pallarols concluyó redondeando su estado de ánimo: “Yo me sentí mal, me sentí triste. No estoy enojado. No deben pasar cosas así. Se tiene que acabar la prepotencia. Se tienen que acabar todos esos métodos que son de otra época”.

La pequeña transición local
En Mendoza la transición también está escribiendo páginas históricas. De una historia muy menor. Son aguafuertes de lo impresentable.

Entre el gobernador que se va, Francisco Pérez y el que llega, Alfredo Cornejo, hay una grieta cavada por la mala situación económico-financiera. Pero entre ellos, desde el primer día, se ha respetado el decoro propio de un traspaso en democracia.

Al revés de la Nación.

Lo peor se está viendo en el plano municipal, con epicentro en las comunas de Guaymallén y de Luján, donde los vecinos se consideran abandonados a la buena de Dios.

La basura que se acumula en los canastos de Luján desde hace días, vigilados por los innumerables pozos que las lluvias multiplican en las calles, es la imagen que quedará grabada en las páginas oscuras de nuestras historia parroquiana.

Aquí también, como en Kryptonita, la pregunta queda chica respecto de lo que los funcionarios son capaces de hacer.

Esos antihéroes olvidables de la Liga de la Injusticia.

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