Cornejo, Mendocino del Año: “No me parezco en nada a Paco Pérez” (versión completa)

Cornejo, Mendocino del Año: “No me parezco en nada a Paco Pérez” (versión completa)

dic 27, 15 • In Columnas, Política, Tapa

Cornejo recibe una provincia con “todas las áreas deterioradas” y, encima, con un problemático fallo de la Corte. Pero el Jefecito se tiene fe: “Los radicales somos buenos administradores”, dice

El gobernador Alfredo Cornejo según la pluma de Diego Juri.

El gobernador Alfredo Cornejo según la pluma de Diego Juri.

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Como es habitual, diario UNO eligió al Mendocino del Año. Alfredo Cornejo, el flamante gobernador, responde en una extensa y reveladora entrevista donde se condensa su ideario.

-Este 2015 no hay discusión sobre el Mendocino del Año. ¿Está de acuerdo?

-Ustedes, en años de recambio, siempre eligieron como mendocino del año al nuevo gobernador, así que no podía ser de otra manera.

-¿Y a qué otros comprovincianos pondría en el podio?

-A muchísimos mendocinos y mendocinas. Hay empresarios muy emprendedores, trabajadores muy luchadores, maestras, contratistas de viña, amas de casa. Son muchos los que construyen una sociedad mejor con su ejemplo y su esfuerzo, diariamente, desde el anonimato total.

-Qué regalito de fin de año le dejó a usted –y a todos nosotros– la Corte con su fallo garantista, ¿no?

-Elijo ser prudente, porque este lunes al mediodía nos reunimos con ellos.

-¿Qué expectativas tiene?

-Queremos escuchar al juez Omar Palermo, que fue el autor intelectual de la medida, y a los demás miembros del tribunal. También queremos que nos escuchen a nosotros.

-Está claro que para el Gobierno es un gran dolor de cabeza.

-Sí, porque va a crearle problemas al sistema de seguridad y también, puntualmente, al funcionamiento policial. De consolidarse la postura de la Corte, puede quedar aceitado un circuito de impunidad que terminará afectando la conducta de los policías.

-Volvamos al Mendocino del Año. Para llegar a una cúspide política como la gobernación, ¿cuánto hay de tesón, cuánto de cálculo, cuánto de talento y cuánto de suerte?

-Mitad virtud, mitad fortuna. A los que no somos peronistas la conquista del poder nos cuesta muchos más, así que tiene mucho de tesón, mucho de estrategia, pero también algo de fortuna.

-Ok, pero hay un gran mérito personal en su llegada a la meta. Un gran mérito político, profesional, porque, convengamos, usted no es un tipo simpático. No llega por entorno “amigable”.

-Yo empecé a militar en mi adolescencia y esto, como decía Alfonsín, se aprende de joven. Me formé en política desde la militancia, en la construcción de poder y estudié política, lo que me dio un marco teórico. Teoría, práctica y capacidad de aprender, rectificar y ratificar. Tal vez no llegué por simpático, sino por volverme un político creíble, en quien se podía depositar una cuota de confianza para administrar y gestionar.

-Veo una visión de largo alcance en usted y una gran capacidad para aprovechar el momento. Fue parte de su perspicacia haberse corrido hace cuatro años, dejándole el lugar a Iglesias.

-Entiendo que leo bien los contextos políticos, económicos y sociales y esto facilita las decisiones a futuro. También he priorizado las decisiones de equipo sobre mis intereses personales…

-Yo lo definí a usted, en una columna, como el Jefecito, por su don de mando, por su aptitud para ocupar el medio campo y ordenar al equipo. ¿Está de acuerdo?

-A mí siempre me ha gustado trabajar en equipo, me acomodo cuando tengo que jugar de carrilero o cuando tengo que ser protagonista; soy un hombre de equipo y me adecuo a ese trabajo.

-Saquemos a Mascherano. ¿Con qué estilo de jugador se siente identificado en cuanto a rasgos personales?

-Trabajé con Biffi y fui su número 2, trabajé con Cobos y no tuve problemas de ajustarme al liderazgo de él (fui su número 5). Soy, insisto, un hombre de equipo en un partido radical al que siempre le ha costado armar equipos. Ahora me he ganado la 10 (o la malla líder para los ciclistas).

-Y soñemos un poco. ¿A cuál le gustaría parecerse? Hablo de un sueño. De un crack soñado.

-Si es por soñar, me gustaría ser Iniesta, pero también puedo ser Bastian Schweinsteiger, jugador alemán, actualmente en el Manchester United. Y, a veces, es verdad, juego de Mascherano.

-En estos tiempos, para llegar a ser el capitán del equipo en Mendoza, no la tuvo fácil. Debió lidiar con verdaderos referentes de peso como Cobos, Iglesias o Sanz.

-No los siento como una carga ni que haya tenido que lidiar con ellos, pero sí debo reconocer que ha costado armar un equipo. Es parte del recambio, de la renovación necesaria en cualquier partido y creo que me gané mi espacio. En el último tiempo, Sanz, a nivel nacional, jugó un rol importante en el armado con Macri y jugó como un verdadero hombre de equipo.

-Supongo que habrá sido una ventaja importante del destino que saliera de escena el Viti Fayad.

-No, para nada, lamentamos su desaparición, pero él estaba decidido a no jugar en equipo desde hace rato.

-Fayad fue un talentoso, un histórico de gran vigencia a través de los años. ¿Por qué era tan difícil acordar con él?

-Fayad tenía su personalidad política y nunca aceptó no ser el número uno del radicalismo, siendo que toda una década lo fue. Pero fue un gran dirigente, sobre todo por lo hecho en la Capital.

-En resumen, consiguió ordenar un gallinero, como el radical, tarea que parecía imposible. ¿Cuál fue el secreto?

-Se terminó de cerrar un capítulo cuando el resto de los dirigentes decidieron no ir a una primaria abierta y eso encolumnó a la dirigencia que faltaba. Igual, una gran parte del partido me había dado su apoyo en el armado de listas del 2013. Hay un gran mérito de todos los dirigentes en ordenarnos detrás de una figura.

-A nivel nacional no sé si ese orden se ha conseguido. Siguen, aún hoy, los desmarques. Dirigentes como Alfonsín o Cobos, cuando pueden, hacen la suya.

-La proyección nacional del radicalismo como partido en esta primera etapa depende de que a este gobierno le vaya bien. Macri ha designado a varios ministros radicales o filoradicales. El radicalismo no tiene más chances, para sostenerse como partido, que al Gobierno nacional le vaya bien durante estos cuatro años. No está para buscar diferencias en el interior de Cambiemos.

-¿Qué sensación le deja Paco Pérez al final del camino?

-La sensación que me deja Paco Pérez la estoy viviendo, día a día, en este tiempo que llevo de gobierno. No hay área que no esté deteriorada. Él ha puesto muchas horas de trabajo y mucha energía, pero sin la más mínima estrategia fiscal ni estrategia económica y, lo que es peor, con falta de estrategia en relación con la Nación. No era un líder político e institucional con estrategia; era una persona que tenía el cargo de gobernador y nada más.

-¿Por qué terminó como terminó, en definitiva?

-Me gustaría contar una anécdota que contesta esta pregunta: antes de que él asumiera como gobernador, en noviembre del 2011, entre la elección y la asunción, nos reunimos en mi despacho, en Godoy Cruz. Me fue a visitar en mi carácter de presidente de la UCR y como intendente reelecto. Los diarios de la época reflejaron esta visita. Allí me pidió una opinión y le dije: “Mirá, necesitás una estrategia de recorte de gastos para ser autónomo económicamente. Es una premisa del peronismo: independencia económica, soberanía política y justicia social. Si no tenés independencia económica, no vas a tener una buena relación con la Nación; si estás pendiente de pagar los sueldos, de los gastos corrientes o de tomar deuda, la Nación te va a tratar muy mal y te va ningunear porque está en su esencia. Las provincias que tienen buena relación con el kirchnerismo son aquellas que controlaron sus gastos y con sus propios recursos garantizaban los gastos corrientes”.

-Interesante consejo. ¿Y qué le respondió Paco?

-Me dijo que no, que él tenía una gran relación con Cristina, que iba a tener trato directo. Finalmente, nunca hizo el recorte de gastos y terminó como ya sabemos que terminó. Nunca tuvo una estrategia de relación con el gobierno nacional, no tuvo una estrategia de autosustentabilidad del Estado y ni siquiera tenía una estrategia política, de poder.

-¿Qué pudo haber hecho, que estuviera a su alcance, para haber entregado el gobierno en una situación más favorable?

-Como dije, haber tenido una estrategia. Tendría que haber seguido el pulso de la economía nacional e ir marcando las urgencias, pero no sólo mirando la coyuntura sino también los temas estructurales. No hizo lo uno ni lo otro y la coyuntura le terminó matando lo estructural y, a la larga, la historia le pasó la cuenta.

-Uno de los defectos que más le marcaron siempre a Pérez sus colaboradores estrechos fue su mal carácter. Trataba a los suyos en forma descomedida. Usted es bravo también. ¿No corre el mismo riesgo?

-Yo trato muy bien al personal con el que trabajo, pero soy estricto y pido rigurosidad técnica y de información. Si son rigurosos en esos dos temas no tenemos porqué tener discusiones.

-¿Y no corre otro riesgo similar al de Pérez: el de ser demasiado personalista, el no saber delegar lo suficiente?

-Definitivamente, yo no me parezco a Pérez en nada. Y si bien concentro buena parte de las decisiones, delego la mayor parte de las funciones, insisto con el trabajo en equipo. Con el gabinete les he demostrado que no he elegido a gente de mi estrictísima confianza, sino a aquella que me ha parecido idónea para esa tarea. Al elegir a los ministros, lo he hecho para delegarles los temas.

-¿Qué calificación le pone al gobierno de Pérez (de 1 a 10)?

-Un 2.

-¿Y al de Jaque?

-Un 4.

-¿Quién ha sido el mejor gobernador de Mendoza? ¿A cuál le gustaría emular?

-De muchos de los gobernadores de la democracia rescato cosas positivas y tengo mis críticas a la distancia. Siempre he reconocido de Felipe Llaver el tesón político y la independencia de su partido respecto de Alfonsín. La visión internacional y la cosmovisión del Pilo (Bordón) me gustaban, aunque vendía mucho humo a veces. Lafalla creo que avizoró mucho antes de que ocurrieran los problemas estructurales del Estado mendocino y lo veo como un mérito. Roberto Iglesias, con muchas decisiones que eran difíciles de tomar para la época, sacó adelante una crisis fiscal. Cobos reimpulsó la obra pública y de infraestructura. Pero tengo una crítica generalizada para los últimos tres (Cobos, Jaque y Pérez) en cuanto a que ninguno se ocupó de tener una planta de personal óptima para los objetivos del servicio y para procurar una eficiencia del gasto público en personal.

-Centrándonos en su partido, usted es el cuarto gobernador radical desde 1983. ¿Se cree en condiciones de superar a Llaver, Iglesias y Cobos? Convengamos que no se la dejaron servida…

-Es muy difícil hacer comparaciones sin contextualizar cada época, por lo tanto, las comparaciones son odiosas. Los tres fueron buenos gobernadores, pero en distintos momentos de la economía nacional y distintas situaciones políticas del país. Ojalá yo pueda superarlos. La situación en la que heredo Mendoza no es de las mejores para lucirme.

-Hablando de gobernadores, usted se va a dar un lujo: tenerlo a José Octavio Bordón como embajador en Chile. ¿Cuánto valora esto? ¿Qué puede aportarnos?

-Alguien que ha sido gobernador de Mendoza, que viene interactuando entre nuestra provincia y Buenos Aires en los últimos años, que ha sido embajador en Estados Unidos, es una persona que tenemos que aprovechar. Si Mendoza empieza a mirar con más estrategia a Chile y su salida al Pacífico, le va a ir mejor de lo que le va. Mejor a su estructura económica y al sector privado. Y allí le otorgo importancia que él ocupe ese lugar.

-¿En cuánto influyó usted para ese nombramiento de Bordón? ¿Fue difícil convencerlo a Macri?

-No fue difícil convencerlo a Macri. Había muchas opciones que no vale la pena nombrar ahora, pero me pareció que él era la mejor propuesta, era la que le podía dar más a Mendoza. No tengo una relación estrecha con Bordón, no somos amigos, no es de mi generación, sí tenemos amigos comunes; pero, como dije, me pareció que era la mejor opción y por eso la impulsé.

-¿Qué lo enamoró de Macri para sellar una alianza con él?

-Yo no me enamoro fácil en política y no lo veo como un enamoramiento. Solo creí que era lo mejor para este momento del país.

-¿Por qué?

-Porque necesitamos volver a una economía más sana, fiscal y económicamente más integrada al mundo y me parece que esta es la mejor opción para ello. Todos estamos esperanzados en que Macri pueda lograr predictibilidad política y económica.

-¿Cuánta fe le tiene?

-No es una cuestión de fe. Hay cosas que tiene que hacer, como lo del dólar, reducir el déficit fiscal, integrarse al mundo para comprar y vender con relativa facilidad; tenemos que ser inteligentes desde el Estado para intervenir en la economía; no debemos dejar de intervenir, al contrario. La política económica que está implementando es heterodoxa, no la ortodoxa de la que lo acusaban. Creo que es lo más inteligente para el país pues es como los países se han desarrollado, por intervención del Estado, pero intervención inteligente. Por eso digo que no es una cuestión de fe. Es correcto el proyecto económico.

-¿Cuál es el mayor mérito político de Macri y cuál su mayor debilidad?

-Su mayor mérito ha sido que siempre apostó por una construcción política autónoma desde el gobierno de la Ciudad. Ese es su mérito, aunque probablemente esa también sea ahora su debilidad.

-¿Qué necesita, entonces?

-Necesita un armado en las provincias. En la provincia de Buenos Aires, que es la de mayor amplitud territorial, el radicalismo le aportó una gran cuota. Pero necesita más estructura política aún para sacar a la Argentina de la baja calidad institucional que tiene, del deterioro de su cultura cívica y, fundamentalmente, del deterioro de su estructura económica. Todo eso requiere un liderazgo muy fuerte, con mayoría en ambas cámaras y eso debe trabajarlo.

-¿Cree que en la Alianza Cambiemos “les va la vida” a ustedes, los del campo opositor, como sostiene Ernesto Sanz?

-En el Frente Cambiemos, y al radicalismo que lo integra, está atada la suerte de que al Gobierno le vaya bien y a eso tenemos que apostar todos.

-¿El radicalismo estará a la altura del desafío, que será muy grande y duro? ¿O sucumbirá a la tentación de sacar los pies del plato, como tantas otras veces?

-El radicalismo nacional tiene diversos protagonistas, pero a la mayoría los veo muy orientados a acompañar este proceso.

-Viendo hacia atrás, hacia los últimos años, pregunto: ¿hay una cierta propensión al suicidio político por parte de la UCR?

-Alem se suicidó, pero los radicales de Mendoza no nos suicidamos. Hemos gobernado con Llaver, con Iglesias, con Cobos y ahora conmigo. Aspiramos a darles buenos gobiernos a los mendocinos para que la provincia crezca. Estamos muy vivos y coleando, pero pagaremos caro las decisiones del Gobierno anterior. De todos modos ya vamos a enderezar el rumbo.

-Justamente, ¿por qué desde hace tantos años el radicalismo mendocino es mucho mejor que el partido a nivel nacional? ¿Qué hacen ustedes que no haga el resto?

-Somos buenos administradores, los municipios que hemos gestionado han estado muy bien administrados y ninguno se ha entregado con problemas como los que recibimos de manos peronistas como Las Heras, Guaymallén, Alvear o Malargüe. También en la Provincia. Y los mendocinos lo han valorado.

-¿Podríamos decir, por lo tanto, que Mendoza es radical?

-Mendoza no es peronista ni radical, pero valora al radicalismo como un partido de buenos administradores y que gestiona con honestidad.

-Ya que estamos, ¿cuál es el principal problema que tiene hoy Mendoza?

-Su insolvencia fiscal estatal, para cumplir con los servicios básicos.

-¿Se cree en condiciones de solucionarlo? ¿En cuánto tiempo?

-En algunos meses vamos a notar mejorías. A lo largo del mandato aspiramos a tener un cambio sustantivo. Dependemos, como atenuante, de que a la economía nacional le vaya bien, si no los plazos van a ser mucho más largos.

-Mendoza parece encerrada en un círculo vicioso. ¿Cómo se rompe?

-Mendoza debe ordenar su Estado. Paralelamente hay que incentivar que el sector privado produzca, crezca e invierta. Pero una cosa va de la mano de la otra y de las condiciones macroeconómicas nacionales.

-¿Y hacia dónde debemos ir?

-Si nosotros seguimos perjudicando a la clase media y a los sectores que toman riesgo en las empresas, con un aparato estatal que los perjudica, que les aumenta los impuestos, etcétera, vamos a seguir alimentando ese círculo vicioso. Por lo tanto, necesitamos que ese trío funcione: organizar el Estado bien, que el sector privado se arriesgue, invierta, produzca, y que las condiciones macroeconómicas nacionales sean las adecuadas.

-Volvamos a soñar, aunque usted no sea un soñador, aunque no tenga alma de poeta: ¿cómo imagina la Mendoza de fines de este siglo?

-No vamos a estar vivos, ni vos ni yo. Ojalá sea el producto de lo hecho en los años que vienen.

-¿O sea?

-Una provincia en donde la infraestructura esté preparada para el crecimiento sostenido, en donde el aparato estatal sea inteligente, sea efectivo, sea eficaz y muy integrada al mundo. Mendoza hubiese resultado favorecida si en los años pasados el país se hubiera integrado al mundo, por sus vinos sobre todo. Es aventurado proyectar de aquí a 80 años, pero ojalá que llegue a fin de siglo integrada al mundo.

-¿Habrá glaciares, todavía, en la montaña?

-Esperemos que sí, Mendoza ha sido muy cuidadosa de su ambiente en los últimos generaciones. Pero no depende sólo de Mendoza que haya glaciares, depende del mundo en su conjunto. Ojalá mantengamos la política ambiental que tenemos hasta aquí.

-Tíreme un par de claves para ampliar nuestra matriz productiva.

-Lo más importante es que Mendoza tiene muy buen recurso humano, generado por sus universidades, públicas y privadas, y la red de educación que todavía, a pesar de la baja en su calidad, es una de las mejores del país. Ese recurso humano, con las bellezas naturales en turismo, más las riquezas naturales en economía, nos dan potencialidad en diversos aspectos.

-¿En qué aspectos? Puntualicemos.

-Una, en la complementariedad del agro, generando competitividad y eslabonado con la industrialización de ese agro. Dos, en el marco del respeto a las legislaciones ambientales, el petróleo y la minería sustentable y no contaminante le dan potencialidad a Mendoza para ampliar y diversificar su estructura. Tres, todos sabemos que podemos triplicar, en un corto plazo, nuestra cantidad de viñedos y nuestra cantidad de vinos de alta calidad. Por último, nos queda mucho por crecer en materia de turismo. Venimos relativamente bien, pero podemos crecer mucho más.

-Usted sacó un tema, la minería, que se ha vuelto tabú en la provincia. ¿Por qué? ¿Por qué aquí es una tara en vez de resultar un asunto que fomente un debate serio, constructivo?

-El antagonismo antiminero contra el prominero, no nos ha ayudado. Sin dudas que la minería es una industria lícita y como tal hay que tratarla, en la medida en que se ajuste a las leyes vigentes. Debe ser bienvenida, necesitamos de toda las actividades para crecer. Creo que ha habido mucha demagogia y poca solvencia técnica en el debate, de un lado y del otro.

-¿No hay una falencia, y muy grande, en ustedes, los líderes políticos, en no haber promocionado un debate de alto nivel en Mendoza? Se viven sacando los ojos por asuntos menores, de coyuntura, como lo demostró la larguísima transición con Paco Pérez.

-Hay responsabilidad de la dirigencia política, sin dudas, pero también de ONGs y de sectores empresarios que no reclaman ese debate serio y no están a la altura de las circunstancias. En cuanto a la segunda parte de la pregunta, yo no me he sacado los ojos por asuntos menores, he recibido la Provincia quebrada y el dinero de todos los mendocinos fue mal administrado. No me parece un asunto menor.

-¿No habrá llegado la hora de encargarles a las universidades que encabecen ese proceso de meditación e intercambio de ideas para dar el salto necesario?

-Creo que sí. En la Universidad Nacional de Cuyo y en la Universidad Tecnológica Nacional hay profesionales con suficiente idoneidad y solvencia técnica como para resolver eso. Sus informes debieran ser tenidos muy en cuenta, sean favorables o desfavorables a un proyecto. Pero también advierto que las universidades públicas no debieran politizar este debate y hacer lo políticamente correcto, sino hacer lo que técnicamente sea lo mejor para la actividad económica de la provincia.

-Una misma pregunta: ¿cuál es el principal problema que tiene hoy la Argentina?

-Hemos perdido competitividad en lo que hacíamos bien, agro y carnes, por culpa de una mala política económica, demagógica, que no le dio sostenibilidad en el tiempo. Eso trajo aparejado otro gran problema, que es la desigualdad social con los consiguientes problemas, inseguridad, mala calificación para el empleo, la pobreza, etcétera.

-¿Le gusta el gabinete que nombró Macri, cree que está a la altura de las circunstancias?

-Me gusta, todos le agregan valor a la gestión de Macri, conocen su área porque han estado antes o porque han estado en esa actividad, pero en el sector privado.

-¿Hay alguno de esos ministros que le genere dudas?

-No los conozco a todos.

-Tengo entendido que hubo tres mendocinos que rechazaron integrar el gabinete nacional: Sanz, Cobos y Gabriel Fidel. ¿Fue así? ¿Y por qué?

-Sanz se retiró del gabinete por motivos estrictamente personales, lo ha dicho en público y me lo ha dicho a mí en privado. Quería dejar de estar tanto tiempo en Buenos Aires, quiere estar más dedicado a su familia, pero no está retirado de la política, sigue siendo una persona influyente en el radicalismo y en el gobierno nacional, y lo necesitamos en esa actividad.

-¿Cuál es el tamaño de esa pérdida, en términos de gabinete?

-No lo veo como una pérdida. Sigue influyendo, como dije, y hablamos periódicamente. Me sirven sus opiniones y sus aportes.

-¿Y Cobos y Fidel?

- Cobos prefirió honrar el voto de los mendocinos y respetar su mandato en el Senado. Con Fidel pasó algo similar a lo de Julio, pero, además, prefirió acompañarme en mi equipo atrayendo inversiones, al frente de ProMendoza, paralelamente a su cargo de representación en el Parlasur.

-¿Quién preside su panteón en la historia política de la humanidad?

-Puede ser Mandela o Gandhi.

-¿De la Argentina?

-Sarmiento.

-¿De Mendoza?

-Llaver.

-A propósito, vuelvo a sus antecesores radicales. Le pido un adjetivo para cada uno de ellos y un animal que lo represente. Empecemos por Felipe.

-De convicciones fuertes. El Zorro, así se lo identificaba por su astucia

-Iglesias.

-Organizado y meticuloso. Mula, como le decían

-Cobos.

-Carismático. Cervatillo, un Bambi, por la bondad con lo que lo ve la gente.

-Supongo, si es político, que le gustaría ser presidente de la Argentina alguna vez. ¿Para cuándo lo ve? ¿Y piensa que le da el cuero?

-Yo no me propuse ser gobernador meticulosamente, podría haberme muerto sin serlo y no pasaba nada, no estoy obsesionado por los cargos. Lo que me gustaría, sí, es, al final de mi mandato, poder irme con una buena valoración de los mendocinos. Ese es mi objetivo del cual no me voy a correr fácilmente.

-Cristina ha sido una figura tremenda, impactante para la vida nacional. ¿Qué balance hace de su presidencia?

-Yo no la conocí a ella, nunca tuve trato. Han tenido mucho poder, muchos años de mandato, creo que se han equivocado en las formas y en el fondo, fundamentalmente en materia económica e institucional han dejado un deterioro muy grande. Y, fundamentalmente, en materia de cultura cívica, la Argentina ha atrasado con respecto a su calidad democrática.

-¿Y qué siente por ella, a esta altura del partido? Le pregunto recordando que usted y Cobos fueron radicales K, que estuvieron a su servicio desde la vicepresidencia.

-No tengo odio ni amor, los argentinos la eligieron mayoritariamente, por eso le doy el respeto de alguien que fue elegido democráticamente, pero sin ningún sentimiento especial.

-¿Se arrepiente de algo respecto de aquel acercamiento al kirchnerismo? Hoy, por ejemplo, buena parte de los radicales sigue sin perdonárselo a Cobos. A usted no le pasa. ¿Por qué?

-No me parece un gran pecado, hay que ponerlo en el contexto, como tantas otras evaluaciones históricas. A Mendoza y al país no les fue mal en los primeros años de Néstor Kirchner.

-Pocos antes de asumir en la gobernación, nos confesó, por radio, que veía la situación de la Provincia con gran angustia. ¿Sigue con el mismo sentimiento, con un nudo en la garganta?

-Sí, efectivamente

-También nos dijo que se venía un fin de año complicado y visualizó un 2016 “malo”. ¿Cambió en algo el diagnóstico?

-No, no lo he cambiado. Sin embargo, hemos logrado terminar de pagar noviembre, pagamos el medio aguinaldo y vamos a pagar diciembre. Pero queda una deuda inmensa a proveedores que vamos a demorar mucho en saldar.

-¿No se siente un poco Churchill cuando, en 1940, les dijo a sus compatriotas en la Cámara de los Comunes: «No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor»?

-Me halaga la comparación, era un dirigente que decía la verdad aunque fuera cruel.

-Pese a todo, ¿será cierto eso de que estamos condenados al éxito?

-No creo. Tenemos potencialidades, pero hemos hecho mala praxis en la administración. Si no mejoramos, podemos pasarla mal.

-Pues bien, llega la hora del brindis con los mendocinos. ¿Qué nos puede decir para levantarnos el ánimo, para fomentar una sonrisa en el encuentro común?

-El brindis tiene que ser de esperanzas, porque la mayoría de los mendocinos queremos hacer las cosas bien.

-¿Con qué brindamos?

-Con un rico espumante.

UNA FICHA PERSONAL

-¿Con qué se divertía de joven?

-Jugando al fútbol y al metegol

-¿Solía tener éxito con las mujeres? ¿Y cuál era su arma preferida de seducción?

-Estoy con mi mujer desde muy joven (aunque estuvimos unos años separados).

-¿Cómo la conquistó? ¿Qué vio ella en usted? ¿Lo sigue viendo?

-Yo, de chico, era un hombre de mundo, vivía en Eugenio Bustos (San Carlos) pero viajaba mucho a La Consulta, viajes muuuuyyy largos. Me iba en la camioneta de mi papá porque allá, La Consulta, en esa ápoca era una especie de Las Vegas sancarlina. Ahí la conocí, en un asalto en la casa de una amiga de ella. Y, si no me equivoco, en otro baile, pero también en la misma casa, cuando llegué estaba bailando con Rodolfo Suárez, como amigos, por supuesto, eran vecinos.

-Pero ¿usted era un buen bailarín, al menos?

-Ojo, yo no bailaba porque no es mi fuerte, pero empezamos a charlar y así entablamos relación. Ella dice que vio en mí rebeldía e irreverencia.

-¿Cuál es su mayor atributo como marido?

-El diálogo

-¿Y lo peor? ¿Cuáles son esas cosas con las que nadie puede contar en su casa?

-Hacer la comida y lavar los platos

-¿Cuántos puntos se pone como padre? ¿Por qué?

-Un seis, por la falta de tiempo dedicado y siempre pido perdón por eso.

-¿Cuál es su mayor defecto personal?

-Obsesivo, desconfiado

-¿Y su principal falencia como político?

-Poco afecto a los reconocimientos a mi equipo.

-¿Eso se corrige, se cura?

-Claro que se corrige, con poco esfuerzo podría corregirlo.

-¿Cuál es la salida preferida, hoy, con su esposa?

-A cenar e ir al cine. Ir a Chile, al mar.

-¿Y con sus amigos?

-A jugar al fútbol, a ver fútbol y a cenar

-Su mejor amigo (puede nombrar uno solo, aun a riesgo de ser injusto).

-No me gusta ser injusto, por eso no nombro a ninguno.

-¿Ha puesto a muchos amigos en sus distintos elencos de gobierno?

-No

-¿Y familiares?

-A ninguno, nunca lo hice.

-¿Por qué la sociedad argentina no castiga el nepotismo, no lo ve mal? Pienso en toda la parentela Kirchner ocupando distintos resortes del Estado.

-En mis ocho años en el municipio, y en los cuatro que colaboré en el equipo de Cobos, nunca nombré un familiar. De todos modos, hay algunos casos en los que es injusto, porque por el hecho de ser familiar no tiene porqué ser incapaz para cumplir una tarea. El gran problema es que, en la mayoría de los casos, terminan siendo familiares acomodados y que no son capaces para las tareas designadas. Su solo mérito es ser “pariente de”.

-Un libro, una obra o un autor que haya resultado fundamental en su vida.

-La cuestión Argentina de Raúl Alfonsín, de 1982.

-¿Qué tipo de cine le gusta? Un director.

-El cine de suspenso. Martin Scorsese, entre otros.

-¿La actriz que más lo ha deslumbrado?

-Las musas de Woody Allen: Penélope Cruz y Scarlett Johansson; y, además, Angelina Jolie

-¿Quién es la mujer más linda del mundo? (no vale nombrar a su mujer ni a una familiar cercana).

-Mujer linda es la que lucha.

-Superhéroe preferido.

-Batman

-Un personaje infantil.

-Bart Simpson

-Un músico.

-Joaquín Sabina

-¿Quién debe ser, para usted, el artista que simbolice a Mendoza?

-Armando Tejada Gómez

-¿Quién es el artista más grande que ha dado Mendoza (por gusto personal)?

-No puedo elegir a uno solo, pero se puede resumir en Quino.

-Un lugar, entre todos, que represente a Mendoza.

-La ruta que va desde Tupungato hacia El Manzano (Ruta 89), me gusta mucho. La Ruta 60 también es representativa. El Valle de Uco y sus montañas son la típica postal mendocina.

-¿Para hacer una “Marca Mendoza” qué elemento elige como prioritario: la vid, el vino, la cordillera, el sol, el desierto, las acequias…? ¿Otro?

-El vino.

-Un vino. ¿Cuál es su vino? Para regalar o regalarse.

-Me gusta un blend: malbec con cabernet sauvignon.

-¿Qué otra bebida alcohólica le gusta?

-Champagne

-Usted es afecto a las series televisivas. Su preferida es Breaking Bad. ¿Por qué?

-Siempre me han gustado las series de la mafia y esta me pareció una versión moderna, adecuada a las nuevas tecnologías. Me gusta mucho la trama, es realista y cómo representa la transformación del personaje, de un profesor de química a un mafioso moderno, pero con los mismos problemas de antes: los dilemas morales; o sea, que mataba con su actividad y cómo iba rompiendo sus propios límites.

-Me consta que usted era seguidor de The West Wing. ¿Qué aprendió de ella?

-Cómo se deciden resolver los problemas en Estados Unidos, con debates de calidad, con buena información y sin parloteo. Además es muy representativa del trabajo en equipo. Me encantaría que en Argentina fuera así.

-¿Y de otras series políticas como House of Cards? Usted parece encajar aquí, podría ser uno de sus personajes. ¿Cuál le gustaría?

-Es buena, pero me parece demasiado fantasiosa.

-¿Y de Juego de Tronos?

-Me gustaría ser Jon Snow o Daenerys Targaryen.

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