El regalo envenenado de la Corte para fin de año

El regalo envenenado de  la Corte para fin de año

ene 3, 16 • In Columnas, Política, Tapa

Insólito. El último frente de tormenta para Cornejo vino por la vía menos pensada: la Justicia. Alumbra una cuota de razonabilidad

El gobernador Cornejo y el fallo de la Suprema Corte. (Ilustra Diego Juri para UNO)

El gobernador Alfredo Cornejo y el regalito de los supremos (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Es común desear lo mejor para el año nuevo. Se hace con los amigos, de corazón; y con los conocidos, por educación o protocolo.

Felicidad, bienaventuranza, que se cumplan los deseos… es parte del augurio. Paz, armonía.

Lo de siempre. Lo que corresponde a alguien de buenas entrañas.

¿Vendrá por este lado, entonces, 2016, a juzgar por las tarjetas navideñas -en papel, en Twitter, en correo electrónico, en WhatsApp, en Instagram- que se repartieron copiosamente durante estos días?

No está claro que ha de ser así.

El año que se inicia continúa el envión del año viejo.

Y 2015 concluyó de manera intensísima en lo político e institucional. Más bajo un clima de pendencia que de concordia. Más de grieta que pervive, recalcitrante.

Argentina, en fin.

Dos batallas distintas
En el orden nacional hay un factor casi excluyente, hoy, para tensar la cuerda: el kirchnerismo combativo.

Empezó a disparar munición gruesa contra Mauricio Macri antes, incluso, de la realización del balotaje y no paró desde entonces.

El panorama provincial es distinto por la sencilla razón de que la alternancia de poder que existe desde 1983 a la fecha ha impedido los cacicazgos y las posiciones extremas.

No hay, por estos lares, disputas ideológicas de peso.

Las mayores diferencias radican en la idoneidad para gestionar.

“No era un líder político e institucional con estrategia”, es la principal objeción que le hace Alfredo Cornejo a su antecesor Francisco Pérez.

Es un pugilato más prudente.

Aun así, llegamos a fin de año barridos por una tormenta perfecta.

Que no se gestó en la política sino, insólitamente, en la Justicia.

El frente menos pensado.

El regalo envenenado de la Corte
Es insólito ese conflicto de poderes porque los asuntos de la Corte, en la Provincia, siempre fueron más tranquilos que en la Nación.

De hecho, apenas asumido, Macri dispuso ingresar en comisión a dos nuevos integrantes, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrant, para cubrir las vacantes de Zaffaroni y Fayt, por medio de un decreto que desató una fuerte polémica en plena vigencia.

En Mendoza, luego de la designación de Julio Gómez, el panorama con la Suprema Corte se presentó plácido. No había moros en la costa.

Hasta que, en vísperas de Navidad, los supremos sorprendieron con un fallo “garantista” en torno a la prisión preventiva que estalló como una bomba molotov en la fachada de la Casa de Gobierno.

La posible liberación rápida de centenares de detenidos puso en alerta a los miembros del Ejecutivo.

Razones de un conflicto mayor
¿Por qué se produjo una reacción tan fogosa si, de acuerdo con varios especialistas, el fallo es conceptualmente sólido, está bien fundado?

Por razones de estricto oportunismo. Por falta de cintura política. Por algún grado de soberbia. Y porque los tres magistrados que refrendaron la idea original de Omar Palermo no advirtieron, ingenuos ellos, el nivel de irritación que producirían sobre la piel de una sociedad harto sensibilizada por estos temas.

Dos errores fueron groseros. Uno: que su iniciativa se conociera el 23 de diciembre, implica que estaban metiéndola “por la ventana”.

Dos: lo hicieron con evidente apuro, sin haber avisado el Ejecutivo ni pedido su opinión, teniendo en cuenta que le dejaban entre manos una bomba de tiempo.

Y una tercera falla de cálculo: la resolución “abolicionista” de Palermo es extemporánea en relación al clima político nacional. Un año atrás, hubiera recibido un cobertura política importante. Hoy solo tiene respaldo institucional y doctrinal en la “resistencia” foquista de la procuradora Alejandra Gils Carbó.

Muy ajeno a Mendoza todo este berenjenal.

La sinrazón del no-Estado
El fallo, desde una perspectiva desapasionada, exuda una contradicción. Como señala un experto neutral: “Al no-Estado no se le puede responder con otro no-Estado”. Es decir, al atropello que implican las detenciones ilegítimas por morosidad de la Justicia no se le puede responder liberando a eventuales delincuentes a la bartola, sin un procedimiento de contención intermedio.

Consecuencia: el Ejecutivo, que tiene la seguridad como cuestión prioritaria de agenda y con la feria judicial encima, sobreactuó su reacción. Y los supremos, como se dice en la jerga, “se pusieron el traje”. Alzaron la nariz, ofendidos, en actitud de “aquí nadie nos presiona”.

Malo para una Mendoza que, encima, figura segunda o tercera en el ranking de litigiosidad del país, con un promedio, altísimo, de casi una causa cada cuatro habitantes.

Sobre el fin de año, pareció llegar una cuota de razonabilidad.

El gobierno de Cornejo bajó los decibeles de su contraofensiva.

Y la Corte, a su turno, se bajó, sigilosamente, del pedestal y tal vez acepte elevar el recurso extraordinario a la Corte nacional, lo cual implicaría ganar un tiempo fundamental que posibilite acomodar las cargas entre todos.

No hay porqué dudar, en fin, de las buenas intenciones que motivaron la jugada navideña de los jueces.

Pero habrán quedado atormentados como el apóstol Pablo, “el disidente terco e iluminado”, tal cual lo llama Sergio Ramírez, que se repetía a sí mismo: “No hago el bien que quiero sino el mal que no quiero”.

Compartir

Related Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Scroll to top