Macri, el presidente que dejó de ser abstemio

Macri, el presidente que dejó de ser abstemio

jul 24, 16 • In Columnas, Política, Tapa

Una imborrable experiencia. El Presidente recupera el valor democrático de dialogar con la prensa. Y con Mendoza en el radar

El presidente Mauricio Macri y evoca a su amor Juliana Awada. (Ilustra Diego Juri para UNO)

El presidente Mauricio Macri (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Disponer de un diálogo cara a cara con el Presidente, en un lapso, si bien abreviado, mutuamente respetuoso y cordial, es una experiencia inaudita en la Argentina de estos tiempos.

Más aun para un periodista de provincias, que vive y trabaja lejos de donde atiende Dios.

Puede que sea una sensación puramente subjetiva. Un exagerado fruto de la deformación profesional.

Para corregir esa sospechada desviación está la mirada de los demás.

UN ACONTECIMIENTO. Al paso, en la calle, en el supermercado, en los cafés, personas de la más variada condición comentan con el susodicho el encuentro con Mauricio Macri del martes a la mañana, en la Casa Rosada, y que fuera emitido en “Séptimo Día”, el miércoles a la noche, por Canal 7 Mendoza.

Enmarco a ciertos colegas, la franja más difícil de agradar. Dan el tono. Como Leo Otamendi, que se anota en la previa: “¡Qué grande, Andrés! Felicitaciones. Está noche te veo y disfrutaré de ver a alguien querido en esa entrevista”. O Julio Paz, durante la emisión: “Democracia es también periodista preguntando a calzón quitado y Presidente respondiendo. Respeto e inteligencia”.

UNA NORMAL ANORMALIDAD. El gobernador Alfredo Cornejo aboga, una y otra vez, por recuperar una provincia “normal” dentro de un país “normal”. Que el Presidente consolide, de aquí en más, la costumbre de rendir cuentas ante la prensa, será parte de esa normalidad básica que pide Cornejo.

También las maneras.

Me preguntan los colegas en la redacción, en los pasillos del multimedios; me lo pregunta María Eugenia Romá en Radio Nihuil, si hubo algún condicionamiento previo.

“¡De ninguna manera!”, contestan desde la oficina de prensa de la Presidencia cuando consulto lo mismo antes de viajar a Buenos Aires. “El Presidente jamás haría eso. Pregunte abiertamente lo que quiera”.

Supongo que habrá sido igual para las otras entrevistas que Macri concedió esta semana a Sergio Roulier de Canal 3 de Rosario, a Fantino de América o a Lanata de Canal 13.

UNA TÁCTICA DE OBAMA. Me cuenta el colega Marcos Álvarez, desde Miami: “Esta ‘ronda’ de medios que hizo Macri fue una práctica que patentó Obama en los últimos años de su primer periodo cuando su administración era muy criticada. Al principio decían que era chitchat, una charla intrascendente o de paso, pero con el tiempo se transformó en una costumbre de su gobierno y habitualmente las hace. También a agenda abierta”.

EL HOMBRE QUE NO TOMABA VINO. Encuentro casual en el avión de Aerolíneas rumbo a la Capital con un bodeguero, José Ortega Fournier. Me sugiere que le haga notar a Macri que no toma alcohol.

Le señalo, entonces, que me resulta complicado venderle Mendoza a un presidente que no conoce el vino. Macri saca un conejo de la galera: “Debo decirles a los mendocinos que ya no soy más abstemio”. Vinos dulces por ahora. Gracias a la influencia de su mujer, Juliana Awada. El poder milagroso del amor.

Y la relevancia, extrema, del símbolo.

“Mendoza es conocida en el mundo por el vino”, apunta, luego, el ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, de paso por la provincia.

Destaca Barañao lo esencial de consolidar una marca. Como es, en otro rubro, la de Roberto Zaldivar. Sobre la que se puede asentar un desarrollo tecnológico que suba a Mendoza a la revolución del conocimiento, clave del siglo XXI.

LA INVERSIÓN EN LA MONTAÑA. Contacto, también casual, con el gobernador antes de la entrevista. Me pide Cornejo que le saque a colación a Macri la necesidad de invertir 2.000 millones de pesos para optimizar el paso a Chile: en túneles, cobertizos, dobles vías…

“Vamos a hacerlo, estamos hablando con el BID para darle prioridad al complejo Cristo Redentor mientras se termina Agua Negra”, responde Macri, sin pestañear.

Hay urgencia y angustia por la situación. Con un piquete de camiones en Uspallata, Cornejo habla personalmente con Macri para destrabar fatigosas nimiedades oficinescas que entorpecen todo.

Interviene también el embajador José Bordón, que remarca algunos puntos: tenemos la misma legislación y la misma infraestructura de hace veinte años, pero con 700 veces más tráfico. Las burocracias son un infierno. Y la gente no colabora: aun sabiendo que el tránsito está colapsado y que las condiciones meteorológicas son complicadas, viaja igual. Solo para hacer compras. Los Andes se ha vuelto tan visitada como Viña del Mar. Y el flujo en días “comunes” se ha vuelto similar al de vacaciones de algunos veranos atrás.

Un despropósito. Inmanejable.

MENDOZA EN EL RADAR. Me pregunta Paola Alé, que reproducirá la entrevista en Diario UNO, si las alusiones de Macri a la provincia son pura formalidad para quedar bien.

No parece. Mendoza está en el radar del Presidente. Entre otras cosas, porque el radicalismo más pujante del país está aquí. Y en el poder.

Dice Macri de Cornejo que será un gran gobernador, a Sanz le tiene “respeto y afecto” y califica de “genial” el proyecto de Cobos para ahorrar en ladrillos.

Hoy, todo un capital político.

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