Aprovechar la primavera del consenso provincial

Aprovechar la primavera del consenso provincial

nov 20, 16 • In Columnas, Política, Tapa

Ahora o nunca. El PJ apoyó al Gobierno en temas claves como Valerio o Presupuesto. Un buen momento, antes del año electoral

EL gobernador Alfredo Cornejo y el presidente del PJ Omar Félix. (Ilustra Diego Juri para UNO)

EL gobernador Alfredo Cornejo y el presidente del PJ, Omar Félix (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Que se pueda dialogar, en términos más o menos civilizados, y alcanzar acuerdos políticos, es algo que, un año atrás solamente, sonaba a ciencia ficción.

A ensoñación de almas cándidas.

Está funcionando la cosa, sin embargo. Con alguna rugosidad, con uno que otro palo en la rueda, pero funcionando, a fin de cuentas.

Lo atestigua el clima de negociación permanente que reina en el Congreso de la Nación.

En la provincia el panorama es aun mejor.

Por méritos -y necesidades- compartidos, a dos puntas, entre el oficialismo y la oposición.

Le cuesta a la memoria hallar en la historia cercana un ejemplo de convivencia madura, constructiva, similar al de estos tiempos.

Es el momento de aprovecharlo al máximo. De extremar el paso para fijar aquellas políticas de Estado que se encuentren a tiro de escopeta.

Ahora o nunca, podría ser el lema.

Porque el año que viene hay elecciones. Y cuando en la Argentina se vota, todo se chifla, se embarulla.

Más, incluso, si el peronismo caracolea en el llano. A disgusto. Incómodo. Pugnando por volver.

El PJ, fiel a su historia
En las últimas semanas, el apoyo de la oposición fue evidente en temas de relevancia.

Como fue la votación de José Valerio para ingresar a la Suprema Corte. Hubo, entre las 28 bolillas blancas, varias de extracción justicialista.

Más significativo todavía resultó el aval a la ley de Presupuesto 2017, pues incluye un abultado endeudamiento de 3.800 millones de pesos.

Encima, porque el peronismo se viene quejando largamente del “radicalismo de Cornejo”, como lo llaman, por haberle negado dos presupuestos a Paco Pérez.

Podría haber utilizado la circunstancia como vendetta.

Fue fiel a su historia, sin embargo. “El peronismo nunca dejó a la Provincia sin presupuesto. Nunca”, señalan sus ideólogos. “No podíamos hacer ahora la excepción”.

La postura fue justificada, oficialmente, por el actual jefe partidario, el sureño Omar Félix. Con las salvedades del caso.

Félix y su lugarteniente, el lavallino Roberto Righi, son dos conductores abiertos al diálogo. Hacia afuera y hacia adentro del partido.

Para bien de Mendoza, hasta aquí.

Todo tiene un límite
El ánimo cooperativo del PJ para con el Gobierno, que se extiende al ámbito de la seguridad, por ser un reclamo imperativo de la sociedad, tiene sus límites.

Uno es temporal. El año próximo, cuando empiece a instalarse el clima electoral que conduzca a las legislativas, la cuerda se tensará, necesariamente.

El otro límite es conceptual. Hoy por hoy, el peronismo entendió, poniéndose la mano en el corazón y asumiendo la parte de responsabilidad que le compete, que debía ayudar a la administración de Alfredo Cornejo a sanear las cuentas públicas, a equilibrar la caja.

No obstante, le efectúa un reclamo doctrinario: que haya más sustento a la pequeña y mediana empresa, a los productores que están desprotegidos en esta fase de la crisis.

Y hay un pedido de fondo, que se extiende al conjunto de la provincia. Lo resume un político “constructor” (literalmente) como Jorge Tanús: “Desde la época de don Pancho Gabrielli, en que se dedicaba el 25% del presupuesto a la obra pública, hemos ido decayendo, paulatinamente, hasta hoy, en que solo tenemos un 5% para estos fines. Es una decadencia en la que todos los sectores dirigentes somos responsables”.

Números que duelen. Peor si se comparan con los de nuestros vecinos, San Juan y San Luis, que dedican entre el 20% y el 40% a obra pública.

Es por eso que Tanús indica que con el Gobierno tienen un “consenso administrativo”, de coyuntura, no un consenso “político”.

Los desacuerdos básicos quedarán expuestos en 2017. Cuando arranquen las campañas políticas.

Peronismo a dos velocidades
Para el PJ la coyuntura es clave.

Y necesita moverse con inteligencia en dos frentes: en la administración de lo que aún conserva y en la siembra a futuro.

Uno de esos escenarios es netamente pragmático. El otro, más político y discursivo.

En el primero se enrolan los intendentes. Sus acuerdos con el Gobierno están funcionando aceptablemente, porque este les cumple en tiempo y forma.

Los jefes comunales, en consecuencia, son más dialoguistas.

En el segundo pelotón revistan aquellos políticos que, sin responsabilidad directa de gestión, tienen aspiraciones electorales en 2017.

La dicotomía palpita, por ejemplo, en San Rafael, entre Emir Félix y su hermano Omar. En San Martín, entre Jorge Giménez y Tanús. O en Maipú, entre Alejandro Bermejo y su hermano Adolfo.

Las relaciones entre todos ellos son excelentes, amigables, aclaremos. Pero hay una diferenciación, sutil, de matices a la hora de marcarles la cancha a Cornejo y su gobierno.

Algunas de esas sutilezas, suponemos, habrán de volverse más ásperas en lo venidero.

Es una mera especulación.

Por el momento, se impone aprovechar esta primavera del consenso. Primavera de racionalidad menduca que nadie, en su sano juicio, está en condiciones de dilapidar.

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