Final algo esperanzador para un 2016 durísimo

Final algo esperanzador para un 2016 durísimo

dic 24, 16 • In Columnas, Política, Tapa

Limpiando telarañas. Cornejo buscó potenciar el Estado local. Contó, para ello, con la sensatez de la dirigencia y de los políticos

El gobernador Alfredo Cornejo terminando el año. (Ilustra Diego Juri para UNO)

El gobernador Alfredo Cornejo (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Se cierra el año con un hálito de esperanza. Dado lo extremadamente duro que resultó 2016, es un buen signo la sensatez demostrada por la dirigencia en estos días.

El amplio acuerdo por Ganancias en el Congreso es un ejemplo nacional.

La sanción del Presupuesto y el precoz avance de las paritarias estatales, con aval de los intendentes, es un ejemplo provincial.

A lo que debe añadirse, como elemento principalísimo de la ecuación, la paciencia y el espíritu de colaboración exhibidos por la ciudadanía para “bancar” la parada. Para otorgar un crédito a futuro. Y para ponerse por encima de las pedestres rencillas políticas.

Razón de más, esto último, para que gobernantes y líderes institucionales se sientan doblemente obligados. Se sientan en deuda con la población que, pese a no demostrarles demasiada simpatía en las encuestas de opinión, aún les da crédito para que mejoren su desempeño.

Para que sirvan mejor al soberano, en vez de solo aprovecharse de él.

Telarañas provinciales
No ha sido sencillo llegar a las Fiestas con el carro en movimiento.

Mendoza, desde hace años, se ha vuelto un carro pesado, con sus engranajes cubiertos por la herrumbre y el moho. Con sus corporaciones firmemente cobijadas en sus guaridas -sus cotos de caza-, inmunes a cualquier innovación que los saque de su comodidad vegetativa.

Eso ha obstaculizado, en líneas generales, las modernizaciones orgánicas de fondo en estos 30 años de democracia.

De ahí deriva el endeudamiento crónico del Estado.

La abulia operativa en cada estamento, que dificulta hasta los trámites más nimios, más pueriles, como arreglar los móviles policiales.

El enviciamiento progresivo de los mecanismos sociales.

Valga, para ilustrarlo, esta particularidad: Mendoza encabeza el ránking mundial de litigiosidad, según corroboraba Jorge Nanclares, juez de la Corte, el miércoles, en el programa Séptimo Día por Canal 7.

Ocurre en una provincia con 9.755 licencias de abogado otorgadas, si bien las matrículas activas son 3.700 (juran entre 30 y 45 nuevos profesionales cada mes).

Un cuadro de situación vergonzante, que explica, entre otros muchos ejemplos, la densa telaraña que recubre la contextura provincial y le impide desarrollarse hacia otros horizontes.

La cruzada de Cornejo
Sacar a Mendoza de este lodo rutinario en la que se halla hundida es el leitmotiv que impulsa al gobierno de Alfredo Cornejo.

Lo alimenta y llena de energía, pese a las dificultades que bajan de la órbita nacional y del escaso margen de maniobra que permite el diseño local.

Su eslogan para invitar al choque de copas navideño lo dice sin rodeos: “Mendoza estaba necesitando orden en todas las áreas y en eso estamos trabajando con firmeza. Hoy tenemos buenos motivos para brindar”.

La clave del impulso renovador/ordenador estuvo en lo que el Gobierno entiende el ejercicio del poder. Había que romper, aquí, una inercia de años. “Se trataba de cómo negociar con los sindicatos sin mirarnos el ombligo”, le gusta explicar al ministro de Gobierno, Dalmiro Garay.

¿Por qué era esencial esto?

“Porque si no controlás el gasto en personal, estás muerto”, es la noción de base. El final del gobierno de Paco Pérez resulta le mejor demostración.

Y es la manera de cubrirse ante una eventual dilación en el despegue de la economía del país.

Fue un movimiento estratégico que funcionó.

Hoy la Provincia se jacta de haber ganado en autonomía fiscal. Desde marzo no recibe asistencia de la Nación para gasto corriente. Y podrá empezar a generar obra pública con recursos propios.

Martín Kerchner, el ministro de Hacienda, lo resume en una feliz metáfora para él: “El año pasado, a esta altura, estábamos poniendo toda la presión para poder pagar los sueldos. Hoy, en cambio, la presión apunta a lograr Portezuelo del Viento, la obra más importante para Mendoza en muchísimo tiempo”.

Tránsito pesado
Empujar el carro ha tenido sus dificultades, sin embargo.

Los gremios estatales son un hueso duro de roer. Como el SUTE. Pero la implementación del ítem aula significó bajar las inasistencias de los docentes entre un 35% y un 40%.

Parecido concepto motiva el cambio de estatus de la Empresa Provincial de Transporte y que incentivó, además, la obvia resistencia política, desde la izquierda al kirchnerismo. El diputado camporista, “cuervo y maradoniano” Lucas Ilardo lo sintetizó en una línea destinada al gobernador: “En qué te han convertido, Cornejo: son una triste fotocopia del pésimo gobierno de Macri”.

Un puente para la Justicia
Los jueces tampoco son fáciles de arrear. Y constituyen piezas esenciales en el combate de la inseguridad, otra prioridad del Gobierno.

La incorporación de tecnología, el avance sobre el Código Procesal Penal, la llegada del procurador Alejandro Gullé y del supremo José Valerio, fueron algunos pasos de significación para el oficialismo.

Y la reciente presentación del anteproyecto de adecuación del Código Procesal Civil y Comercial terminó de darle un aire positivo al fin de año. “Ha motivado sanamente a la Justicia”, se le escuchó decir, con satisfacción, por los pasillos, al ministro de Seguridad, Gianni Venier.

Fue una manera de componer las relaciones y de que la Corte, esta vez en la figura de Jorge Nanclares, recupere liderazgo.

La reforma política, con la boleta electrónica incluida, y la modernización del Estado, con el llamado a concurso y la digitalización de los trámites, han sido parte también de los movimientos tendientes a romper la pasividad y la apatía.

Ha sido un año severo, en resumidas cuentas. Y no será regalado lo que venga.

Kerchner, el hombre de los números (números al rojo vivo), da una idea del ánimo reinante en un párrafo revelador.

“Llego cansado a las Fiestas -resopla del corpulento ministro-. Muy cansado. Como cuando salís del gimnasio por haber trabajado con intensidad. Lo cual me deja satisfecho, porque hemos logrado subir la montaña. Ojalá que el año próximo empecemos a bajarla”.

Ojalá. En nombre de todos.

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