El verano deja al desnudo la mala praxis provincial

El verano deja al desnudo  la mala praxis provincial

ene 22, 17 • In Columnas, Política, Tapa

Tórrido e incendiario. Destrucción de la cúpula del ECA, servicios de salud ausentes en la cordillera, renuncia del ministro Giacchi…

Verano incendiado: la cúpula del ECA y el exministro de Salus Rubén Giacchi. (Ilustra Diego Juri para UNO)

Verano incendiado: la cúpula del ECA y el exministro de Salus Rubén Giacchi. (Ilustra Diego Juri para UNO)

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Con el mundo en vilo por la asunción de Donald Trump y su amenazantes muros, pareciera irrelevante ocuparse de nuestras cuestiones de aldea.

Pero nuestra pequeña aldea es parte de la aldea global, desde cuya cima el nuevo presidente hizo saber que su prioridad absoluta será Estados Unidos.

En algún momento, sonó como Bane, un archivillano de Batman, al prometer que les arrebataría el poder a los políticos corruptos para devolvérselo al pueblo.

En otro tramo, pareció remedar a nuestro gobernador, Alfredo Cornejo.

“La nación existe para servir a sus ciudadanos”, dijo Trump en su discurso de asunción.

“Yo no soy la patronal… en todo caso represento a la patronal, que es la ciudadanía”, había dicho Cornejo, pocos antes de asumir.

Discursos globales en el mundo global. ¿O espíritu de época?

Un propósito noble, pero…
El atractivo irresistible de Trump en su campaña hacia la presidencia fue obligarse, ante el electorado, a recuperar para su país la grandeza y el orgullo de un pasado no demasiado lejano.

La fortaleza de Cornejo, por el contrario, no ha consistido en augurar el regreso a un momento de gloria que no tuvimos, sino en sanarnos de una continua endeblez; en darle vigor y sanidad a un cuerpo enclenque. Diagnóstico centrado en un Estado provincial que perdió el rumbo y que ofrece pésimos servicios a sus agobiados contribuyentes.

La evaluación es correcta y el propósito es noble.

Pero se da de bruces contra una realidad muy difícil de domar. Debido, entre otras cosas, a los años de desidia y mala praxis en el manejo de la cosa pública.

Hubo ejemplos contundentes, en la semana que pasó.

Cúpula y cultura incendiadas
El incendio que destruyó la cúpula del ECA y una parte de las obras artísticas que allí se exponían podría pasar por un mero accidente.

No lo es.

Obedece a la grave displicencia con que se mantienen, desde hace años y a través de sucesivos gobiernos, los edificios, instalaciones y parajes que son patrimonio histórico de la Provincia (Provincia con mayúscula, pero también con minúscula, la provincia civil, la de todos), como el ahora afectado ex Banco de Mendoza.

No hace falta abundar demasiado sobre este particular. Baste el intendente de Las Heras relatando los esfuerzos que hace desde su llegada para devolverle prestancia al Campo Histórico El Plumerillo.

Queda en evidencia, también, el trayecto errático para definir cuestiones culturales de fondo, incluyendo la inversión de dineros públicos, que no sobran precisamente.

Un ejemplo, grosero, es el Espacio Le Parc, elefante blanco construido por Celso Jaque al que no se le termina de encontrar un uso pertinente. Ya en tiempos de Paco Pérez pasó a usarse, entre otros menesteres bizarros, para fiestitas electrónicas, permaneció cerrado durante un largo período al comienzo de la gestión de Cornejo y hoy hace las veces de colonia de verano en las condiciones más precarias e insalubres, para estos fines, que se puedan imaginar.

“Mendoza estaba necesitando orden en todas las áreas y en eso estamos trabajando con firmeza”, señaló el gobernador en su primer brindis de fin año.

La misión del brindis sigue pendiente.

Pesadilla en alta montaña
El paso a Chile, vital y estratégico para el país, pero sobre todo para la provincia, va de mal en peor.

Este año, directamente se ha convertido en una pesadilla.

Las autoridades, a ambos lados de la cordillera, no han estado a la altura de la demanda que fue in crescendo durante el año, por efecto de las asimetrías cambiarias y por el flujo natural del tránsito.

Horas y horas de espera en la alta montaña, con familias enteras encerradas en sus vehículos y con precarios servicios de respaldo son un realidad infame que no tiene demasiada contestación.

Como dijo, en off, un ministro provincial detenido eternamente en Horcones: “Tendría que primar el derecho ciudadano por sobre el fiscal, y no al revés como ocurre hoy”. Debería, entre muchas otras cosas, establecerse un tiempo máximo -y razonable- de espera, acomodando todo el sistema para esa instancia.

La situación adquirió un cariz más preocupante todavía cuando, a raíz de la muerte de una ciudadana sanjuanina y de otra peruana en la cordillera, los periodistas nos preguntamos por los servicios de salud fijos en el complejo aduanero argentino.

Eran casi nulos (en la pequeña enfermería del lugar no había ni suero).

Otra muestra de desidia. Que esta vez roza la inhumanidad.

La respuesta, de urgencia, fue darle más actividad a una ambulancia desde Uspallata, integrada al sistema Tetra.

Bien. Pero no alcanza.

La esperanza es que hay nueva conducción en Salud. Tal vez ahora haga que el recurso alcance.

Y mande a adecentar los baños de la Aduana. Aunque no sea su ámbito.

Mendoza, una capital negra
El año pasado, Mendoza, lamentablemente, sacó chapa de capital nacional de la violencia de género, por una seguidilla de hechos inquietantes y aberrantes.

Nada podía resultar peor, por lo tanto, que el gobierno provincial perdiera a su primer ministro envuelto en un caso relacionado con esa problemática. Más aún si ese funcionario era un médico ginecólogo y titular de Salud, área donde se habían diseñado distintas iniciativas para contener a las mujeres en riesgo.

Una paradoja cruel por donde se la mire.

Para colmo, la salida de Rubén Giacchi hizo ruido interno, dentro de la perenne interna radical, por viejas diferencias de criterio con la vicegobernadora Laura Montero, que no terminaron de salir a la luz.

Con Cornejo de vacaciones en Cuba, sus hombres de confianza manejaron la coyuntura con celeridad y atenuaron, al máximo posible, la intensidad de la sorpresiva crisis.

Elegir a la senadora Claudia Najul para la cartera surge como la decisión más congruente: es mujer (un déficit en el gabinete), es activa participante en cuestiones de género (se cobijó, por ejemplo, bajo la etiqueta #VivasNosQueremos) y está asimilada al elenco gobernante.

“Asumo el desafío”, dijo Najul al aceptar el cargo.

Es una buena manera de entender lo que le toca.

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