Verano con una serie de eventos desafortunados

Verano con una serie de eventos desafortunados

mar 5, 17 • In Columnas, Política, Tapa

Maldita grúa. El accidente en el anfiteatro Frank Romero Day fue la cumbre de un encadenamiento de torpezas. Públicas y privadas.

El Secretario de Cultura Diego Gareca, en el centro del conflicto vendimial.

El secretario de Cultura Diego Gareca, en el ojo de la tormenta.

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

A fines de enero de este año, más precisamente el domingo 29, esta misma columna llevaba por título: “Najul, aire fresco en el verano de la mala praxis”.

Hacía alusión a la llegada de Claudia Najul a la cartera de Salud como un soplo refrescante en medio de una sucesión atropellada de torpezas que enrarecían el ambiente.

Parecen lejanas en el tiempo, pero fueron ayer nomás. Como el incendio de la cúpula del ECA, la fuga de Meteoro del penal de Almafuerte, la muerte de una madre de Las Heras a manos de un delincuente erróneamente liberado o la colección de afiches que lanzó Cultura asimilando la figura de San Martín a Maradona, Los Beatles y Andy Warhol.

“El verano del 17 será recordado por los cronistas como el verano de la mala praxis”, señalaba el artículo de referencia.

No fue una corazonada ni una profecía digna de Nostradamus.

Reflejaba un estado de cosas.

Y faltaba lo peor.

Porque luego vinieron otros sucesos más perturbadores aún, como el accidente en alta montaña, la voladura del techo en la Vendimia de Capital o –la frutilla en el postre– la caída de la grúa, este jueves, en el Frank Romero Day.

La maldita grúa.

Mala praxis de máximo nivel. Con mayor responsabilidad, en este caso, en el ámbito privado que en el público. Como ocurrió con la chilena TurBus y la mendocina Grúas López.

Un verano, con tres sucesivas olas de calor e infinitas colas en la Aduana, que no olvidaremos.

Un verano a remontar
El gobierno provincial debe estar anhelando que pase, cuanto antes, este verano de pesadilla y llegue el otoño para limpiar de hojas los árboles y para limpiar un ambiente que, en ocasiones normales, podría haberle resultado muy propicio.

Tratándose de un año electoral, en efecto, no hubo mejor noticia para el radicalismo que estrenar el calendario de votaciones en el país con un triunfo contundente en las urnas.

Norma Trigo, con más del 60% de los votos en Santa Rosa, se convirtió en la primera mujer que llega a una intendencia por el voto popular en Mendoza, ganó un municipio en manos del peronismo y confirmó el largo invicto que lleva la UCR en sus duelos electorales con el PJ local.

La solidez política del gobernador Alfredo Cornejo es, hoy, innegable, lo que le permite dar otras peleas, de cara a la sociedad, como la que libra –otra vez– con el SUTE y su previsible, rutinaria, amenaza de paro para estas fechas.

“Macri no elude la batalla ideológica”, escribía, ayer, en su análisis, el politólogo Mario Riorda.

Cornejo tampoco la elude. Y con más capital político que Macri.

Por eso sinceró, ante la Coviar, que asumía personalmente los costos de apostar por una economía sana. Para salir del populismo heredado; de la larga crisis heredada, estructural, según su diagnóstico.

Elementos centrales, todos estos, que quedaron ennegrecidos, en la consideración popular, por la seguidilla de eventos desafortunados de esta temporada.

El bajo nivel de la política
El tremendo accidente de la grúa en el teatro griego es, por donde se lo mire, un golpe para el Gobierno, de esos que demoran meses o años en desinflamarse y asimilarse.

La gravedad del hecho, con afectación del ánimo popular, no autorizaba, por lo mismo, el intento de capitalizarlo políticamente por parte de algunos representantes peronistas.

Justamente por tratarse de un año electoral. Es politiquería de baja estofa. Oportunismo ramplón. Difícilmente el PJ recupere caudal electoral por esta vía, en lugar de utilizar vías constructivas.

Le faltó imaginación, groseramente, entre cosas, poniendo al secretario de Cultura, Diego Gareca, en el obvio lugar de chivo expiatorio.

Gareca, es verdad, ha estado en el epicentro de muchos de los hechos desafortunados del estío 2017.

Pero en el asunto de la grúa la responsabilidad hace foco en la empresa López Argentina, así como en el papelón de los Oscar se apunta, principalmente, a Pricewaterhouse y no a la Academia de Hollywood.

López, como Pricewaterhouse, es una firma calificada en el rubro.

¿Cuál es el prestigio y la confiabilidad que tiene López dentro de la industria metalúrgica?, le preguntó el arriba firmante a un importante representante del sector.

“Mucha”, contestó el interesado, que prefirió guardar el anonimato, consciente de que es un asunto delicado y con sobrecarga política.

“López es una de las principales empresas de grúas de Mendoza. Tiene muchos años de experiencia y muchos antecedentes valiosos. Nosotros hemos trabajado y trabajamos con ellos bastante seguido”, fue su testimonio en off.

Y complementó con algo que ya todos sabemos sobre este “error humano” atribuido a los responsables técnicos, como el gruista y el supervisor de operaciones: “Lo que no entiendo es por qué estaba programado operar por encima de la gente. Está prohibido transitar debajo de una carga al ser izada o movida. Eso es así acá y en todo el mundo”.

Mala praxis, en suma.

De gravitación mayor en este verano tremendo.

Haya fiesta, esta noche, al menos.

A fin de cuentas, como dice el maestro Miguel Ángel Bastenier, “la política se parece cada día más a un reality, el show por encima de todo”.

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