“Los paros pasan y los problemas siguen”…

“Los paros pasan y los problemas siguen”…

abr 9, 17 • In Columnas, Política, Tapa

Un saldo contradictorio. Más que la medida del jueves, al Ejecutivo preocupó una filtración en la Justicia por el caso Nélida Rojas

El gobernador Cornejo (Ilustra Diego Juri para UNO)

El gobernador Alfredo Cornejo ante un día perdido (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Margarita Stolbizer dio una de las mejores definiciones sobre lo ocurrido el jueves: “Los paros pasan y los problemas siguen en la Argentina”.

Con lo cual, la líder del GEN estaba indicando la esterilidad de este tipo de medidas anacrónicas y el consecuente esfuerzo, desde uno y otro bando, por atribuirse, a posteriori, victorias imposibles de verificar.

Ni el adjetivo “contundente” al que apelaron los capitostes cegetistas para adosarle valor a la medida, ni el “innecesario” con que el gobierno nacional contraatacó buscando bajarle el precio, estuvieron a la altura de lo que hoy padece el país, urgido de consensos de largo alcance.

Ni vencedores ni vencidos
“El balance de este tipo de manifestaciones nunca es bueno”.

Así lo piensa el Ejecutivo mendocino en la voz de su ministro Gobierno, Dalmiro Garay.

No hay mucho para añadir.

Ahora bien, el ambiguo balance del jueves (diario UNO lo tituló, acertadamente, con una sola palabra en su tapa: Contradictorio) sirvió, no obstante, para confirmar un fenómeno de este tiempo en Mendoza: la preocupante ausencia de liderazgos fuera del ámbito gubernamental.

La conducción gremial es lábil, la jefatura peronista está en fase de regeneración embrionaria y zigzaguea, el empresariado no ha podido reinstalar en su vanguardia a figuras de peso como las de un Enrique Pescarmona, el campo intelectual carece de un pensamiento digno de escucharse en voz alta… etcétera.

Este panorama, sin embargo, lejos de favorecer al Gobierno, cohesionado tras la conducción de Alfredo Cornejo, lo complica.

“Nos cuesta una enormidad arreglar con el peronismo, que un día te dice una cosa y al otro día te la cambia completamente. No son capaces ni de conducir a La Cámpora, que es una facción minoritaria. Le tienen miedo. Increíble”, es el lamento del radicalismo gobernante.

Les pasa hoy a ellos lo que le pasaba, no hace mucho, al peronismo, cuando era gobierno y la conducción radical se hallaba dispersa entre Fayad, Cobos, Cornejo, Iglesias, Sanz…

Hacia la unificación
La imposibilidad práctica de lograr acuerdos duraderos y confiables con el peronismo en torno a temas de trascendencia como la reforma constitucional o el sistema electoral, obliga al Gobierno a ser práctico.

No lo ha decido formalmente aún, pero, para salir del pantano y de las discusiones estériles, lo más factible es que el Gobierno anuncie que los comicios provinciales se unificarán con los nacionales.

Matará, con ello, dos pájaros de un tiro. Por un lado, se sacará el aguijoneo permanente del PJ local y, por otro, cumplirá con el PRO, su aliado nacional. “Cornejo va a ser leal con Macri”, aventuran sus estrategas.

De ser así, se le dificultará a Garay ejecutar su innovación del voto electrónico. Quizá se contente con implementarlo en un 30% del padrón, como pide la ley, en departamentos urbanos como Capital y Guaymallén.

Se le podría hacer otra concesión al PJ respecto del cupo femenino. Cuesta poco y nada. Pero le pondrán un no rotundo a las colectoras.

Despejando las calles
Lo más novedoso, desde el punto de vista cívico, que arrojó el paro general fue la acción de las fuerzas del orden para despejar calles y rutas, en Buenos Aires o en Mendoza.

Sobre todo en los ámbitos porteños y bonaerenses, donde reina un desbarajuste caminero de años, quizá la experiencia marque un antes y un después. Lo pide, casi con desesperación, el ciudadano de a pie.

En Mendoza, en cambio, la iniciativa de las autoridades por recuperar el control de la calle ya tiene antecedentes. Se acumulan los imputados por incumplimientos contra el artículo 194 del Código Penal como Raquel Blas, Roberto Macho, dirigentes de la Tupac Amaru o los exypefianos.

¿Cuál ha sido el paso adelante de estos últimos tiempos?

Una mayor actividad de los fiscales correccionales o de instrucción, arengados por el procurador Alejandro Gullé y secundados por el subsecretario de Justicia, Marcelo D’Agostino.

Entienden que se trata de un cambio cultural: “Antes, a los fiscales los frenaban los propios funcionarios, diciéndoles que no criminalizaran la protesta. Obedecía al credo imperante del kirchnerismo”.

Una grave filtración
Más que el paro, lo que sí preocupó al Gobierno fue, este viernes, una filtración en la Justicia en torno a la detención de la cabecilla local de la Tupac Amaru, Nélida Rojas, acusada de malversación de fondos públicos.

Alguien avisó con antelación a sus abogados, que llevaron a la dirigente “espontáneamente” ante las autoridades sin intervención de la policía.

“Es grave”, subrayan en el Gobierno, frunciendo el ceño.

Tienden la mirada sobre el juzgado de garantías que, en ausencia de su titular, David Mangiafico, estaba a cargo de la conjueza Erica Sánchez. “Es todo muy raro”, malician.

¿Qué es lo alarmante, según el punto de vista oficial? Que se evitó la aprehensión formal de Rojas, que se facilitó el posible ocultamiento de elementos probatorios y que se le allanó a la cúpula camporista (Fernández Sagasti, Ilardo, Carmona) el montaje de su conferencia de prensa denunciando persecución política.

Otro round, en suma, contra Justicia Legítima. Y van…

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