Elecciones: los políticos solo se miran el ombligo

Elecciones: los políticos solo se miran el ombligo

abr 23, 17 • In Columnas, Política, Tapa

Un reclamo popular. Mientras se discute la reforma electoral en la Legislatura, la gente pide ir menos a votar y menos campañas

El gobernador Cornejo (Ilustra Diego Juri para UNO)

El gobernador Alfredo Cornejo ante un momento de decisión (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Los políticos locales se encuentran abocados, estos días, a un deporte que los fascina a tiempo completo: discutir sobre ellos mismos.

Tal ejercicio de ombliguismo desaforado tiene como excusa, esta vez -siempre hay una excusa-, la reforma o no del sistema electoral.

La motivación de ese frenesí es, supuestamente, la búsqueda del bien común. Pero de lo único que se trata es de ir acomodando los mecanismos político-electorales a sus propios intereses.

Pregonan, declaran y pontifican sus mensajes apuntando a la tribuna. O sea, a su potencial clientela.

Y no perciben algo elemental: la tribuna no los está siguiendo. No los mira, casi. Resultan anodinos, sosos y para nada interesantes.

Uno de los pocos en darse cuenta cabalmente de la situación fue, desde afuera de la provincia, Sergio Massa, cuando dijo, al presentar su Escuela de Gobierno: “Las elecciones son importantes pero no son una prioridad para los argentinos”.

Luego le dio el remate perfecto: “Aprendamos a pensar con la gente y a dejar de lado las mezquindades, las chicanas, las discusiones sobre nosotros, los dirigentes, que no conducen a nada”.

Legislatura: cámara de eco
El pesado vicio consistente en mirarse el ombligo sin parar es una de las enfermedades de la sociedad actual, potenciada por el uso y abuso de las redes sociales.

Nos escuchamos solo a nosotros mismos. Y a los que piensan igual. Perfeccionando, así, un círculo vicioso. Sellándolo, herméticamente.

Está estudiado el fenómeno. Se llama cámara de eco.

Lo explica un divulgador científico, Javier Sampedro: para los angloparlantes, la cámara de eco (echo chamber, en inglés) “denota una sala insonorizada y connota una caja de resonancia donde lo único que oyes es tu propia voz rebotada en las paredes”.

¿Qué implica para nosotros, los ciudadanos, que hundimos nuestras cabezas en Twitter, en Facebook, en Google+ y en otros istmos virtuales? Que “nos pasamos el día leyendo las cosas que refuerzan nuestros prejuicios y creencias; donde renunciamos a inclinar la cabeza en el ángulo adecuado para entender los argumentos del otro”.

Nos acaece al común de los mortales. Porqué no a los políticos.

Hoy, la Legislatura mendocina, donde se discute y se vota la reforma electoral, corre el riesgo de engrosar las paredes de su cámara de eco.

Piensen en la “gente”
El miércoles, fueron invitados cuatro representantes partidarios al programa Séptimo Día de Canal 7 para debatir, precisamente, sobre la reforma electoral en curso.

Cada uno expuso minuciosamente sus argumentos en torno a plazos, colectoras, cupos, propaganda, financiamiento, boletas, etcétera.

Discurrieron por un laberinto que terminó siendo inextricable para doña Rosa y don Juan, que, se supone, seguían el round desde su hogar.

Sobre el final del espacio, el arriba firmante les requirió: “Pasemos esto en limpio. Ustedes, quiero creer, caminan la provincia y hablan con la gente. ¿Qué les pide?”.

El peronista Jorge Tanús y el radical Néstor Parés contestaron, casi al unísono: “Nos pide que se vote la menor cantidad de veces posible y de manera sencilla”.

Coincidieron, también, en la necesidad de atenuar el bombardeo infernal que desatan las campañas electorales sobre la sociedad civil.

Hacia la elección unificada
Sobre lo que más se especula adentro de las respectivas cámaras de eco que son la Legislatura y las sedes partidarias es en torno al eventual desdoblamiento de los comicios.

El peronismo puja porque la votación provincial se realice junto con la nacional.

Al gobernador Alfredo Cornejo, aunque atenúe sus declaraciones públicas por ahora, le da lo mismo.

Más aún: si este miércoles se aprueba la reforma en la Casa de las Leyes, determinará la unificación de las elecciones: internas abiertas en agosto, generales en octubre.

“No les tenemos que agregar otro motivo de fastidio a los ciudadanos en estos tiempos difíciles”, razona.

Se mueve con bastante margen porque desde Buenos Aires no le han pedido nada al respecto. La única solicitud que le acercó el influyente jefe de Gabinete, Marcos Peña, en el reciente encuentro con gobernadores afines, fue que el radicalismo mendocino lleve en la cabeza de la boleta el rótulo de Cambiemos.

Pero, si el proyecto de la nueva ley no prosperase, habrá desdoblamiento. Cornejo enarbola un fundamento práctico. El mandato legal vigente prohíbe que la Provincia se acople a la Nación. Con lo cual, habría que duplicar, en un mismo día, las herramientas formales de votación. Empezando por la Justicia que controla el acto comicial: la federal para el sufragio nacional, la provincial para el voto mendocino. Y siguiendo por los sistemas: boleta sábana en un caso, boleta única y voto electrónico en el otro.

Un engorro.

¿Por qué el PJ, que clama al cielo por una elección conjunta, le pone palos en la rueda a la reforma con objeciones que tienen un precio más barato como las colectoras o la paridad de género, que, según reconocen en voz baja, muy en off, no les genera demasiada simpatía?

Porque no le quieren dejar toda la cancha libre al Gobierno. Necesitan que se descubra alguna espina clavada en el lomo del rival.

No es lo que pregonan los jefes comunales, inclinados a entendimientos lógicos de gobernabilidad. Lo exigen, en cambio, aquellos que se anotan para candidatos en las legislativas y buscan hacerse notar.

Asuntos menores, en definitiva.

Vicios que emanan del continuo ejercitar el ombliguismo en cada una de las cámaras de eco.

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