Tras la “profunda crisis”, Cornejo mira al futuro

Tras la “profunda crisis”, Cornejo mira al futuro

abr 30, 17 • In Columnas, Política, Tapa

Cambio de ánimo. Para su segundo discurso ante la Asamblea Legislativa al gobernador ya no le sirve apelar la “pesada herencia”

El gobernador Cornejo (Ilustra Diego Juri para UNO)

El gobernador Alfredo Cornejo (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Mañana, en consonancia con el Día del Trabajador, el gobernador dará su segundo discurso ante la Asamblea Legislativa, en una fecha insólita respecto de las costumbres del país.

Pero así lo dispone nuestra norma fundamental. La vetusta Constitución de la Provincia de Mendoza.

Alfredo Cornejo se pondrá frente al atril con un ánimo muy distinto al del año pasado, cuando sintió la necesidad de atajarse, afirmando en el comienzo mismo de su alocución que sus palabras debían entenderse en el “contexto de profunda crisis de donde partimos”.

Llevaba 143 días en el poder. Que habían sido 143 jornadas destinadas a apagar incendios. Algunos,muy básicos, como el pago de sueldos. O el pago a los acreedores del Estado.

Hoy, sus colaboradores cercanos, aquellos que lo rodean a la hora de darle forma y espíritu a la prédica, consideran que, después de todo, han redondeado “un buen año”.

Es lo que esperan transmitir.

Con la idea, ahora sí, de mirar hacia adelante.

De tirar algunas líneas de esperanza hacia el futuro.

Es lo que corresponde, por otra parte, a las estrategias comunicativas que demanda un año electoral, el cual empieza a tomar su forma definitiva.

El deseo de un discurso liviano
Es posible que nada de lo que ocurra mañana escape a las arraigadas costumbres protocolares.

El gobernador expondrá las bondades de su trabajo, los periodistas harán las preguntas de rigor a los personajes obvios; la oposición, tras escuchar con cara de póker, se esforzará por criticar todo lo que pueda, teniendo en cuenta, sobre todo, que este año habrá que concurrir a las urnas; y el público, en general, ignorará olímpicamente esta ceremonia autorreferencial, aprovechando en familia o con amigos la magnífica jornada del típico otoño mendocino.

¿Qué puede evitar que la gente, en su enorme mayoría, “esté en otra”?

Que haya un toque de cordura en la manera de dirigirse al público.

Desde las usinas del Gobierno prometen que la arenga de Cornejo no durará mucho más de una hora (¡el año pasado leyó, en cadencia monocorde, una parrafada de 24 páginas!) y apuntando a los nudos conceptuales del mensaje.

Los pesados números, según dicen, figurarán en los anexos, para consulta de los interesados.

Tal vez llegue el alivio.

Tal vez la política logre el modo de trascender, hacia la calle, sus mañas de club exclusivo.

Las bases del optimismo
El gobierno mendocino entendió que la etapa destinada a cargar los males del presente sobre los hombros de las anteriores gestiones peronistas ya caducó. Ya fue.

Va, en ese sentido, por un andarivel distinto al de Macri, que no depositó, en un principio, demasiado lastre sobre la herencia que le dejaron Cristina y Kicillof, para no espantar a posibles inversores; pero que ahora encuentra maneras inesperadas de hacerlo, por vía indirecta, a través de las calamidades que padecen Venezuela, en el horizonte, y Santa Cruz, fronteras adentro.

Cornejo necesita curarse en salud. Exhibir méritos propios.

Parte de un concepto de base, innegociable: “No anunciamos nada que no sepamos que estemos en condiciones de hacer. Nada que no esté ya encaminado”.

Es el credo, el preámbulo que recitan de memoria sus ministros.

Pues bien, entre las cosas que más valoran está la obra pública, que se encuentra en movimiento pese a las restricciones presupuestarias.

“Hemos ahorrado”, explican en el Gobierno. “Con solo las dos cárceles que estamos licitando ya hay dos mil millones de pesos en inversión que darán trabajo y actividad”.

Sin embargo, la mira, en perspectiva, está puesta en otro lado. En el empleo privado, antes que en el público. Es el que más urge.

La Provincia cuenta con pocas herramientas propias para fomentar tal desarrollo. Tratará, por eso mismo, de aprovechar al máximo las herramientas nacionales.

“Debemos ser imaginativos”, añaden. Y, al mismo tiempo, ser mejores en la gestión. Que es adonde están apuntando a través de los servicios del Estado. Como el desarrollo digital, que incluye el ambicioso Portal de Gobierno Abierto y el expediente electrónico.

Los distintos avances en el sistema judicial y en el sistema educativo (como el ítem aula o la recuperación de estándares de medición) figuran entre sus otros designios preferidos.

Sobre cuestiones de este tipo deberá trabajar la oposición, especialmente los actores justicialistas, para demostrar que el oficialismo se ha quedado a mitad de camino o que ellos podrían hacerlo mejor.

A fin de cuentas, estarán viéndose las caras dentro del ámbito cerrado de la Legislatura. Que es la que deberá renovarse, mediante el voto, estimativamente en octubre.

¿Cuándo se vota?
Es improbable que el gobernador dé a conocer mañana su pensamiento respecto del calendario electoral.

Le quedan 15 días de margen. Y la aprobación, el miércoles, de la reforma electoral le ha dado una mayor tranquilidad para decidir.

En la intimidad del Gobierno mantienen la incógnita. Pero siguen creyendo que Cornejo, finalmente, anunciará elecciones legislativas unificadas con la Nación.

Sería lo más sensato para todos. También para los intendentes. Salvo para el sancarlino Difonso, que enfrenta una situación muy particular como pieza del Frente Renovador.

El que se ve en mayores apuros es el ministro de Gobierno, Dalmiro Garay, empeñado, con invulnerable ahínco, en imponer, como salto de calidad, el voto electrónico.

No es sencillo, pues deberá coexistir con el voto tradicional para los cargos legislativos nacionales.

Para poder cumplir, aunque más no sea, con un 10% de boletas electrónicas, que le servirían como eficaz prueba piloto, está proponiéndole, con una inventiva digna de Salvador Dalí, distintas alternativas al juez federal Walter Bento, encargado de velar por el acto comicial.

Mientras tanto, y volviendo a la ceremonia de mañana, el radicalismo subraya un principio maestro: “Pusimos en orden la herencia recibida porque tuvimos dos cosas. Tuvimos decisión para afrontar los problemas. Y conducción”.

Es de lo que ostentará Cornejo.

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