Oscuro debate político por el 2×1 y los presos

Oscuro debate político por el 2×1 y los presos

may 7, 17 • In Columnas, Política, Tapa

Una compleja coincidencia. Ante el inminente calendario electoral, solo se recolectan voces condenatorias al fallo de la Corte

El gobernador Cornejo y su medida de hacer trabajar a los presos. (Ilustra Diego Juri para UNO)

El gobernador Alfredo Cornejo y su medida de hacer trabajar a los presos (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

De repente, los presos, de cualquier índole, quedaron en el centro, candente, del debate nacional. Como si importaran más que nadie.

El primero en instalar el tema “carcelario” fue el gobernador mendocino quien, en su discurso ante la Asamblea Legislativa del lunes, presentó en sociedad un proyecto para fomentar la cultura laboral entre los internos.

“El ocio en los penales es el incentivo más grande para la reincidencia”, es el leit motiv de su iniciativa.

Luego, la Corte Suprema produjo un hecho de más vasta trascendencia con el ahora famoso fallo del “2×1” que, en la persona de Luis Muiña, favorece a algunos condenados por delitos de lesa humanidad.

La importancia y la gravedad de ambos sucesos son enormemente disímiles. Pero uno sirvió de aperitivo del otro, dejando toda la semana bajo una discusión de signo político y judicial.

Combatiendo el ocio
No es raro que el único asunto, entre todos los que mencionó Alfredo Cornejo el 1º de Mayo, que terminó motivando la tapa de los diarios locales y su repercusión en los medios de circulación nacional, haya sido el del trabajo en las cárceles.

La inseguridad sigue siendo una preocupación central en el país y las propuestas novedosas para afrontar el fenómeno son escasas.

Para el gobierno local el tema no es pasajero. Lo tiene como prioritario desde su inicio. No es para menos con un gobernador que fue, en tiempos de Cobos, dos veces ministro de esa especialidad.

“Ustedes saben que el tema de la seguridad me desvela”, recitó Cornejo el lunes en la Legislatura, por si hiciera falta.

Vino, después, un breve lapso de querella estéril. El peronismo, como se preveía, hizo objeciones porque está obligado a hacerlas. Para mostrar su camiseta de opositor. Pero no hubo nada que modificara sustancialmente la idea.

El punto más flojo del plan oficial tiene que ver con las condiciones materiales que permitan el desempeño laboral de los reos. Faltan recursos en el Estado. Y falta saber el grado de compromiso de la actividad privada. Que no suele ser demasiado generoso.

Un fallo de altísimo impacto
El boceto carcelario de Cornejo quedó como un juego de niños cuando irrumpió sobre el panorama nacional el fallo -dividido- de la Corte que aplicó el beneficio del 2×1 para penas de prisión por delitos de lesa humanidad.

Fue una medida de alto impacto en lo emocional y en lo político porque introduce, nuevamente, su bisturí en el período más doloroso de la reciente historia argentina. Y porque toca el núcleo duro del discurso opositor más belicoso con el gobierno de Mauricio Macri.

Imposible, en situaciones como esta, que prevalezcan argumentos desde lo técnico. Desde los fundamentos de la ciencia jurídica.

Los sentimientos y las posturas subjetivas siempre estarán por delante, como una nube. También la situación del país.

“El fallo de la Corte fue jurídicamente impecable. Pero criticable políticamente”, señala un experto local, ajeno a las pasiones. “Quizá no era el momento oportuno para expresarlo, porque estamos frente al calendario electoral”.

Nadie, por lo tanto, con responsabilidad política visible, saldrá a darle un mínimo aval al máximo tribunal.

Así pues, coinciden, con matices, en condenar el 2×1 desde las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo hasta el presidente Macri; desde el ex auditor General de la Nación Leandro Despouy y el abogado radical Ricardo Gil Lavedra, hasta el ministro de Justicia Germán Garavano o el jefe de Gabinete Marcos Peña.

Pablo Salinas, emblemático abogado mendocino de los derechos humanos, tras calificar el fallo de “escándalo jurídico”, destacó “la buena posición del Gobernador en contra del 2 por 1 para crímenes contra la humanidad”.

Cornejo, en efecto, se había sumado a la ola general: “Me parece una barbaridad la ley del dos por uno”.

Lo que no se puede decir
Hay, en consecuencia, por distintas y complejas razones, un consenso unánime para criticar a los tres supremos Elena Highton de Nolasco, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti que avalaron el 2×1.

Desde el abolicionismo o desde la mano dura.

Es el consenso en voz alta. De cara al público.

Las pocas opiniones que se atreven a hallarle razones al fallo, las que indagan, de modo crítico, en la otra mitad de la biblioteca, solo pueden expresarse en off estricto. Sin mencionar al emisor. Que corre el serio riesgo de ser lapidado de inmediato.

Dice el hombre de la voz baja: “El 2×1 -que fue un engendro surgido en épocas de Menem para atenuar las críticas por la superpoblación carcelaria- se aplicaba a las preventivas que superaran los dos años. En la Nación, todo este tiempo, se fue dejando a los lesos (los implicados en crímenes de lesa humanidad) en preventivas sin juicio, para ir administrándolos como acción política, como propaganda. Lo cual fue, también, un verdadero papelón internacional y una falta de respeto a los derechos humanos, aunque no se reconozca como tal”.

¿Era la aplicación del derecho penal del enemigo, criticado hasta por Eugenio Zaffaroni?, se preguntan los contradictores. ¿Al enemigo ni justicia?

Adrián Simioni publicó ayer una columna en La Voz titulada “2×1: juzgar un pasado sinuoso y enderezar el derecho a futuro”. Allí, tras evocar a Carmen Argibay cuando se opuso a anular los indultos de Menem a los jerarcas militares, subraya que, lamentablemente, en la ley 24.390 que concede el beneficio del 2×1 “no se hace excepción respecto de delitos de lesa humanidad”.

Son las trampas que se tiende a sí mismo el propio ordenamiento político-legal y que plantea este “dilema moral” en el cual reconoció verse envuelto Rosatti.

Poco de fecundo podrá salir de todo esto.

No hay margen para la meditación serena sobre asuntos tan profundos, tan decisivos para la vida nacional.

Según reconocía ayer, en una entrevista por Radio Nihuil Marcelo Larraquy, autor del revelador fresco Argentina. Un siglo de violencia política, “nos sucede a los argentinos que cualquier tema de debate supone la grieta; es decir, si uno piensa una cosa, entonces yo pienso otra. Me pongo en la vereda de enfrente”.

¿Entonces?

Entonces, dice Larraquy, esta situación “no induce a un razonamiento político claro ni a una sociedad que quiera progresar en su evolución”.

O sea, más oscuridad. Y vienen las elecciones.

Compartir

Related Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Scroll to top