Mendoza, de las villas miseria a Silicon Valley

Mendoza, de las villas miseria a Silicon Valley

may 28, 17 • In Columnas, Política, Tapa

Vergüenza y esperanza. Otra medición desnuda el deterioro provincial de años. Pero se abren múltiples puertas al futuro

El gobernador Cornejo (Ilustra Diego Juri para UNO)

El gobernador Alfredo Cornejo (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Sigue apareciendo la mugre que se barrió, durante años, abajo de la alfombra. Ahora tocó el turno de mostrar los números crudos y la realidad de las villas miseria.

A las que cuelgan un apelativo más técnico: asentamientos inestables.

¿Para que atempere la vergüenza?

De todos modos, el término villa miseria ya tenía chapa oficial en el diccionario de la Academia, como argentinismo: “Barrio de viviendas precarias, con grandes carencias de infraestructura”.

La enciclopedia global, Wikipedia, en tanto, dice algo parecido: “Es el nombre que se le da en Argentina a los asentamientos informales caracterizados por una densa proliferación de viviendas precarias”.

Ni más ni menos. Llamadla como os guste.

Mendoza en el top five
Si bien en el gobierno de Mendoza consideran “no muy serio el estudio” que difundió el llamado Registro Nacional de Barrios Populares, aceptan el fondo de la cuestión.

La situación provincial se ha venido deteriorando sensible y paulatinamente en los últimos tiempos. En 2003, había alrededor de 130 asentamientos. En 2016 ya sumaban 205.

Con lo cual Mendoza queda, por cantidad, quinta en el cuadro del deshonor argentino detrás de Buenos Aires (1612), Santa Fe (333), Chaco (264) y Misiones (243).

No podía ser de otra manera si se tiene en cuenta, entre muchos otros factores, la inquietante medición que desveló, hace poco, el ministro de Economía, Martín Kerchner: en los últimos 20 años, la provincia creció solo el 0,4%.

Una vergüenza, sobre las espaldas de la clase dirigente, que explica aquella otra vergüenza social.

Una buena: a crecer se ha dicho
La pregunta central es cómo se sale de esta honda depresión.

Antes de intentar alguna respuesta, apacigua los ánimos saber que este año, por fin, se está saliendo del estancamiento económico.

En 2016, la provincia cayó, a tono con las dos últimas décadas, alrededor del 3%. Fue como tocar un piso.

Este año, Mendoza está acompañando la recuperación nacional. Hay mesura para hacer anuncios, para que no semejen bombas de humo. Si algo detesta el gobernador Alfredo Cornejo es, precisamente, a los vendedores de humo.

En tono de susurro, el equipo económico cree que el crecimiento provincial estará por encima del 2%, algo menor que el número nacional.

“Hay reactivación, aunque se está dando por sectores. No todos lo perciben por igual”, es la descripción del momento. “Se va a notar fuerte sobre final del año”.

Lo bueno, según explican, es que se ha roto la inercia de caída y se empieza a remontar la cuesta. Los sectores que más empujan, hoy, son la construcción y el consumo, en lenta recomposición.

Pero es una foto coyuntural. La cuestión de base es cómo sentar las bases de una evolución sostenida durante las décadas por venir.

Redistribución y valor agregado
Ante el panorama que pintó el Registro Nacional de Barrios Populares con la firma del presidente Mauricio Macri, en la provincia entienden que esto demuestra que “no ha habido un crecimiento apropiado ni un Estado presente”.

Lo urgente es, pues, cómo se redistribuye. El remedio exige generar empleo estable y con valor agregado. “Incluso en el campo”, añaden.

En los distintos periplos por el interior provincial, los funcionarios detectaron una avidez de los jóvenes por quedarse en su lugar de origen. Para ello requieren de herramientas que les permitan innovar.

“Necesitamos tener una excusa para quedarnos. Porque el problema es que hay muchas excusas para irnos”, escucharon de un novel emprendedor de General Alvear.

¿Adónde vamos?
El presente es arisco pero abundan las puertas a futuro.

Un rubro que apasiona al equipo que lidera Kerchner es la biotecnología y el software, con aplicación, de ser posible, a la agroindustria.

Y hay un sueño muy concreto ahí: hacer un Silicon Valley a escala mendocina. Empresas como Belatrix o Aconcagua Software Factory son como mascarones de proa.

En torno a esta idea es que va tomando cuerpo el Parque TIC de Godoy Cruz que sacará carta de ciudadanía en junio. En ese entorno, otra entidad productiva que brilla como ejemplo es Film Andes, versión moderna de aquella soñadora empresa cinematográfica que, en los años 40, llegó a producir para Hollywood y que fue debidamente rescatada, en sus crónicas, por Antonio Di Benedetto. Hoy el cluster elabora cerca de 120 cortos publicitarios por año y está en firme plan de expansión.

La energía, la metalmecánica (la central de Anchoris, con 16 empresas locales, es otro gran ejemplo), la logística como centro de cargas, el turismo y algunos proyectos mineros, completan un panorama de fecundo desarrollo futuro.

Con un anexo vital: el tren.

¿Viene el tren, finalmente?, es la pregunta del millón.

“Por supuesto”, apuestan en el Gobierno, a modo de juramento. “Es un proyecto que tiene obsesionado al ministro Dietrich”.

Ser creativos e innovadores, pues.

Para Virginio Gallardo, “un creativo es un soñador que genera ideas con valor. Un innovador es un soñador que crea acción con resultados”.

Mendoza necesita de ambos.

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