Balance positivo luego del estrés de la Cumbre

Balance positivo luego del estrés de la Cumbre

jul 23, 17 • In Columnas, Política, Tapa

Misión cumplida. Mendoza se robustece como destino de congresos y Cornejo pudo respirar tras una semana de nerviosismo

El gobernador Cornejo anfitrión de la Cumbre del Mercosur junto al presidente Macri. (Ilustra Diego Juri para UNO)

El gobernador Alfredo Cornejo y el presidente Mauricio Macri (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

La Cumbre del Mercosur volvió a poner a prueba a Mendoza como una provincia clave en materia de servicios.

El compromiso culminó con un balance positivo.

Ahora es el momento de relajarse. Durante un lapso brevísimo, ya que la realidad se desarrolla condicionada por el calendario electoral.

Que siempre, en este país, adquiere tintes dramáticos. Cada elección, así sea legislativa y de medio término, como la actual, se vive y se interpreta como un desafío a todo o nada. Como una pelea a muerte entre opciones irreconciliables.

País institucionalmente inmaduro, si los hay.

Pero es lo que hay.

El estrés del gobernador
Quien más necesitaba que concluyera cuanto antes y de manera satisfactoria el encuentro de los presidentes era el gobernador Alfredo Cornejo.

A su natural carácter batallador se le había agregado el agudo estrés que provocan las responsabilidades de este tipo.

Lo reconoció el propio Cornejo en una comentada entrevista que el diario La Nación publicó, como nota de cabecera de su edición digital, durante la mañana de la Cumbre: “No voy a decir que no he estado estresado. Estoy estresado de los imponderables, que siempre los hay”.

No hacía falta dicha confesión, sin embargo.

Saltaba a la vista su inquieto estado de ánimo. Que fue patentizando en una seguidilla de apariciones públicas.

Como cuando abandonó un acto conmemorativo del atentado a la AMIA, el martes, en Casa de Gobierno, tras escuchar el planteamiento crítico de un joven de la comunidad judía.

O al fustigar con extrema dureza, un día después, los guarismos difundidos por una repartición nacional que colocaban a Mendoza como una de las provincias más inseguras.

“Es una estupidez la estadística que lleva el Ministerio de Seguridad”, gatilló Cornejo. La destinataria directa del cañoneo era la titular de la cartera, Patricia Bullrich.

El gobernador llegaba on fire a la Cumbre. Donde tenía que poner su mejor cara.

Por suerte, de ahí en más, todo se desenvolvió según lo deseado y previsto, incluyendo la pálida imagen que dejó la variante alternativa o contestataria, la Cumbre de los Pueblos, con su solitario apoyo a la Venezuela de Nicolás Maduro.

La “estupidez” de Bullrich
La bronca del gobernador con la medición del Ministerio de Seguridad es tan comprensible como incomprensible resulta tal estadística.

“Comparan cifras que no tienen nada que ver entre sí. Mientras no haya parámetros comunes de medición, lo mejor es que se abstengan de dar a conocer conclusiones”, es la queja el ministro de Gobierno mendocino, Dalmiro Garay.

Sucede que hay provincias, como Mendoza, que proporcionan información seria. Y otras que aportan aproximaciones inconsistentes. Bolazos, para decirlo en criollo. Como Córdoba.

Cuesta entender que Bullrich se ate tamaña piedra al cuello, portadora de banalidad.

Y puesto que la metodología no resiste el más mínimo análisis, no fue la encuesta lo que enojó al Gobierno provincial, sino que se hiciera pública justo en los momentos en que las delegaciones extranjeras estaban arribando a Mendoza.

Parecía una maniobra urdida, con precisión milimétrica, por el enemigo.

Más que mala leche, se trató, en definitiva, de una de las tantas torpezas -o ingenuidades- a las que nos tiene acostumbrados el Ejecutivo nacional.

Puerta abierta al futuro
El principal rédito de la Cumbre, tal como anticipábamos la semana pasada, es que afianzó a Mendoza como destino de encuentros corporativos de rango internacional.

La Cancillería se encargó de transmitir el beneplácito pertinente tras la partida de los mandatarios extranjeros.

Quedaron, así, abiertas nuevas convocatorias, como la reunión del numeroso grupo de trabajo que vendrá a preparar la cumbre del G20 en abril, entre otras.

De los siempre interesantes y necesarios contactos bilaterales, quizá lo que más expectación despertó fueron las charlas con México para atenuar las barreras arancelarias que dificultan el comercio de los vinos argentinos.

Macri, como en casa
En cuanto a lo doméstico, se confirmó otra tendencia: la comodidad que siente el presidente Mauricio Macri en Mendoza.

El entorno “amigable” que le ofrece, cada vez que viene, el gobierno de Cornejo lo llevó a participar, el viernes a la tarde, en la Federación Mendocina de Box, de su primer acto electoral en el interior del país de cara a las PASO de agosto.

Nada más comprensible.

En Mendoza, Macri puede desplegar las alas a sus anchas, cual un cóndor andino.

Algo que no puede hacer en Buenos Aires, donde la sombra de Cristina se cierne como una funesta amenaza ante el desafío de las urnas.

Desafío que cada uno de los contendientes vende como si fuera el último combate de la Tierra.

Como la guerra de los mundos.

Así somos.

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