Unas primarias que se abren en tres escenarios

Unas primarias que se abren en tres escenarios

ago 13, 17 • In Columnas, Política, Tapa

PASO de baja intensidad. Ante la escasa competencia interna, importa saber qué pasa en Mendoza, en Buenos Aires y en el país

Las internas de Cambia Mendoza: Armagnague y Najul y del PJ: Jofré, Tanús y Félix. (Ilustra Diego Juri para UNO)

Las internas de Cambia Mendoza: Armagnague y Najul; y del PJ: Jofré, Tanús y Félix (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Absténgase el ciudadano de resoplar y de bufar por lo fatigoso que le ha resultado llegar hasta acá, hasta el día de la votación.

Cierto es que estas primarias abiertas poco tienen de internas partidarias – su razón de ser- como Dios manda, salvo excepciones.

Muy escasas y honrosas excepciones, como las del peronismo mendocino.

Cierto es, también, que la metralla propagandística dispuesta reglamentariamente como una diarrea ininterrumpida sobre nuestras mentes y sobre nuestros sentidos desde los medios tradicionales de comunicación engendran más ruido y confusión que clarividencia para decidir.

Aun así, su carácter de obligatorias (que por eso se llaman PASO) nos obliga a visitar las urnas, según dicta la ley.

Pero hay más todavía. Más argumentos que nos impiden hacernos los osos.

De nada vale echarles la culpa a los políticos de este fatigoso trance.

Como enseña y repite Fernando Savater, señor ciudadano, “en democracia políticos somos todos”.

Todos. Así que nada de mirar para otro lado.

Busque su documento y a la cancha.

Como si recién empezáramos
Son unas elecciones raras las de hoy. Bastante atípicas para tratarse de, solo, un trámite preliminar de una votación de medio término.

Los más de treinta años de ejercicio de la democracia le deberían haber dado a la Argentina una templanza y una serenidad suficientes como para vivir la jornada de hoy como un trámite normal del devenir institucional.

Y no.

Las PASO de este domingo, en el ámbito nacional, están sobrecargadas de dramatismo, de histeria, de agresividad. De sensación de todo o nada.

Como si recién empezáramos. Como si estuviéramos, todavía, en 1983. A punto de sacarnos los ojos. O de retrotraernos al pozo con fuego.

Tres escenarios para las PASO
Otra particularidad del acto eleccionario de hoy es la dificultad que implica su análisis, tanto en lo previo (por eso las encuestadoras más serias se movieron con extrema prudencia) como en lo posterior, a partir de mañana.

Si fuera por la visión restrictiva de buena parte de los comunicadores porteños, lo único que de verdad importa es cómo le va a Cristina. Punto. Para enterrarla definitivamente. O para revivirla, como El hombre que volvió de la muerte, aquel clásico del terror que protagonizó Narciso Ibáñez Menta a fines de los sesenta. Con la meta de largo alcance puesta en 2019.

Y la meta inmediata puesta en el precio del dólar de mañana y en la reacción del mercado financiero.

Una visión a medio camino.

Las PASO, al menos observadas de nuestra atalaya mendocina, tienen tres niveles de interés.

El primero es estrictamente local, porque medirá el grado de convalidación o de reproche hacia el gobierno de Alfredo Cornejo.

El segundo escenario se centra, con exclusividad, en la provincia de Buenos Aires porque ahí se juega el superclásico entre el kirchnerismo y el macrismo, con la exposición de sus máximas estrellas: el Presidente, la expresidenta, la gobernadora Vidal; con la incertidumbre de cuánta sobrevida tendrá Sergio Massa, el tercero en discordia; y con cuánta cuerda quedará el cuarto, Florencio Randazzo, hoy por hoy, el patito feo.

El tercer escenario no es menos importante que el anterior: el país en su conjunto. De aquí el oficialismo y la oposición sacarán las cálculos finales pensando en octubre para el reordenamiento del Congreso.

Pero no solo Cambiemos pulsará el nivel de su vigor para los dos años largos que le quedan de gobierno. También el peronismo sabrá qué rumbo tomar, según los puntos que obtenga cada gobernador.

Esos puntos determinarán si pueden plantarse frente a Cristina Fernández para llevarla de la mano, paulatinamente, hacia una jubilación política digna y renovar el movimiento.

El peronismo define su rumbo
Volviendo a tierras mendocinas, interesan dos cosas en estas PASO. Una, menos determinante, es cuántas de las once listas anotadas quedarán en carrera para octubre.

Solo las ofertas de Cambiemos, el PJ y la izquierda de Barbeito/Sosa parecen tener asegurado el piso del 3% exigido para validar sus candidaturas.

Las demás fuerzas requieren de un denodado esfuerzo para mantenerse con vida en la competencia.

Respecto de las internas como tal, la de Cambiemos es solo testimonial. Tiene un irrelevante encanto “deportivo”.

Solo estimula realmente la justa del peronismo porque es una pulseada que el partido se debía, sí o sí, después de la interminable serie de derrotas que acumula desde el ocaso del gobierno de Paco Pérez.

Hoy el PJ no solo definirá una cuestión de autoridad interna. Le dará también un contundente mensaje a la sociedad de cómo quiere plantarse, de aquí en más, para controlar a la administración de Cornejo y para la ardua tarea de recuperar la confiabilidad perdida. Recuperarse como opción de poder.

Omar Félix, Jorge Tanús y Juani Jofré son tres candidatos nítidos desde la cabeza de las respectivas boletas. Muy sencillos de interpretar en cuanto a lo que representa, colectivamente, cada uno.

Será una competencia muy atractiva.

Lo suficiente como para hacernos sentir que “políticos somos todos”.

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