La Octava Cámara… o el Octavo Pasajero

La Octava Cámara… o el Octavo Pasajero

sep 10, 17 • In Columnas, Política, Tapa

Cuesta abajo. Tras los casos de la fiscal viajera y de la Tupac Amaru, el Gobierno ve en Justicia Legítima una grave amenaza

El gobernador Cornejo y el abogado defensor de la Tupac Amaru Guevara. (Ilustra Diego Juri para UNO)

El gobernador Cornejo, el verborrágico abogado Guevara y el monstruo (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Hace dos domingos, esta misma columna llevaba por título: “La fiscal viajera mide la honestidad de la Justicia”.

La medición sigue abierta.

Pero con peores perspectivas.

El pronóstico se ensombrece porque si el caso de Anabel Orozco resulta altamente simbólico para la vida político-institucional de Mendoza, el que atañe a la Tupac Amaru lo duplica en trascendencia social.

En este sentido, el fallo de la Octava Cámara del Crimen, del lunes a la noche, en favor de Nélida Rojas y su familia, pateó el avispero. Produjo un terremoto político. De 8.1 grados. Intensidad azteca.

Hasta tal punto que el gobernador Alfredo Cornejo le aplicó al dictamen calificativos como “vergonzoso”, “guarango” y “aberrante”.

Y esta película recién comienza.

Un Alien en el sistema
La indisposición que produjo el suceso en el Gobierno lleva a imaginar a la Octava Cámara del Crimen como una entidad amenazante.

Una suerte de Alien: el Octavo Pasajero, la bestia quebrantahuesos urdida por Ridley Scott en el ámbito de un planeta hostil, “azotado por vientos que aúllan y hielan la sangre”.

Hay un amplio sector de la Justicia que se ha vuelto, decididamente, un planeta hostil para el Ejecutivo.

Son varios los hechos que pueden encadenarse desde 2015 a la fecha. Sin embargo, basta y sobra con unir los dos grandes acontecimientos recientes, que atañen a la fiscal viajera y a Nelly Rojas, para completar un cuadro lleno de sentido.

Ambos tienen un denominador común para el Gobierno: la figura preponderante del supremo Omar Palermo. Que es sinónimo de Justicia Legítima. Su tótem local.

El polémico fallo
Si la Octava Cámara se hubiera atenido a una resolución judicial aséptica, técnica, la noticia no habría producido tanto revuelo.

No obstante, los camaristas hicieron una apuesta más audaz. En opinión de especialistas, con la liberación de Rojas y compañía, y la descalificación tremebunda hacia el accionar de la fiscal Gabriela Chaves, la Cámara produjo “un fallo político-ideológico antes que jurídico”.

Entre las cosas que más se critican a esta resolución “amañada y deliberada”, figura el hecho de haber contaminado toda la prueba. También, insólitamente, de haber mejorado los argumentos de la defensa.

O sea, que la Octava Cámara, según piensa Chaves, ha mejorado la estrategia de los defensores Horacio Báez (un militante notorio de Justicia Legítima) y el locuaz Alfredo Guevara.

Y lo peor, entre otras tantas objeciones, ha sido, según dicen, no haber sobreseído a los imputados. ¿Cuál es el problema? Que embarra el proceso. No lo deja ir ni para atrás ni para adelante.

“Le ha metido una bomba al expediente. Fue una maniobra alevosa”, es el reparo de base.

Una Cámara con prontuario
Si el fallo del lunes se hubiese dado en un contexto aislado, también habría producido menos ruido.

Pero, políticamente, la Cámara tiene más prontuario que currículum.

Fue muy recordado, en estos días, el pedido de jury que ya hiciera el diputado Daniel Cassia, en marzo de 2013, contra Ramiro Salinas, Luis Correa Llano y Alejandro Miguel, entonces integrantes de la Cámara de Apelaciones en lo Penal, por haber favorecido a distintos presos en numerosos casos. Abolicionismo químicamente puro.

Unido a esto, en el Gobierno recuerdan que la actual Octava Cámara, cuando era Cámara de Apelaciones y definía la suerte de las causas, “hacía prácticamente imposible que las denuncias contra los funcionarios kirchneristas prosperaran”.

Es vox pópuli en los pasillos de Tribunales que hay dos cámaras que están bajo la influencia directa de Palermo: la Octava de marras y la Tercera Cámara del Crimen.

Demasiados aliens en la nave Nostromo que pilotea el Gobierno.

Una guerra en ciernes
¿Cómo sigue este jaleo?

Está claro que la fiscal Chaves no tiene otro derrotero que avanzar. Y disputarle la investigación por mal manejo de dineros públicos a la Justicia Federal.

En cuanto a la instancia superior, en la Suprema Corte, se prevé “una guerra de recusaciones”.

Guevara apuntará contra el supremo José Valerio, consecuente con sus últimas posturas.

Y los damnificados pueden hacer lo propio con Palermo, por el nexo evidente de Justicia Legítima que hay entre el juez y la Tupac Amaru.

Será, tal vez, un festival de impugnaciones y corrimientos.

“Va a venir de todo”, vaticinan los que saben. A prepararse.

Complicación para el PJ
Lectura política del fallo político.

En ese sentido, en el inicio de la contienda electoral para octubre, el más incómodo será el peronismo.

La fiscal Chaves viene de una ferviente militancia en la JUP cuando compartía estudios con Dalmiro Garay en la facultad. Y los denunciantes provienen de la misma Tupac Amaru. O sea, que se ve como una interna peronista, entre el ala más ortodoxa y el camporismo, que hoy festeja su primer triunfo tras la interna.

Y le deja servido un discurso adicional al Gobierno: ese que apunta a los lazos turbios entre Justicia y corrupción.

En bandeja. Una yapa de campaña.

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