Arranca la campaña local con riesgo de ser tediosa

Arranca la campaña local con riesgo de ser tediosa

sep 24, 17 • In Columnas, Política, Tapa

Diferencias. La elección mendocina no tiene el dramatismo que hay en Buenos Aires. Y con el alivio de presentar solo cuatro listas

El gobernador Cornejo, Omar Félix y Adolfo Bermejo. (Ilustra Diego Juri para UNO)

¡En guardia! El gobernador Alfredo  Cornejo, Omar Félix y Adolfo Bermejo (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Empieza, ahora, la campaña electoral en serio, porque se juega por los “porotos”. O sea, por las bancas efectivas en las distintas legislaturas.

Eso sí, otra vez habrá notorias diferencias entre el escenario porteño/bonaerense y el de las provincias.

En el primero de ellos, el duelo mayor que libran, a título personal, el presidente Mauricio Macri y la expresidenta Cristina Fernández adquiere un alto grado de intensidad. El trofeo mayor allí, además del ego de cada cual, es un modelo de país.

Es la cinchada entre un “cambiemos” y un “volveremos”. Entre un “vayamos hacia otro destino” y un “reincidamos en lo que veníamos haciendo”.

Son dos fuerzas que tiran en direcciones opuestas.

En Mendoza, por su parte, nada pinta tan drástico. Ni por asomo.

Ninguna de las coaliciones principales apunta a modificarnos sustancialmente la manera de vivir o el ADN de la política.

Lo que se dirime son aspectos de la administración pública, nociones operativas de la gestión.

Es una discusión, principalmente, en torno a herramientas.

Por ende, tendremos una campaña electoral bastante más anodina.

Para seguirla entrecerrando los ojos y bajándole el volumen, pues ya asoma la catarata de propaganda gratuita, obligatoria y… machacadora… comecocos.

Jugar en la A y en la B
Algo bueno quedó de las PASO en Mendoza: finalmente competirán solo cuatro listas, lo cual es un alivio para el electorado.

Y otro aligeramiento importante. La elección se librará en dos dimensiones nítidamente diferencias. Como si hubiera, en lenguaje futbolero, una Primera A y una Primera B.

En la A van a competir el oficialismo que encabezan los radicales y el peronismo. Ellos, según los cálculos previos, se llevarán, por lo menos, cuatro de los cincos diputados nacionales que van arriba en las boletas.

Quizá coloquen los cinco. A menos que las dos propuestas que juegan en la B, es decir, la izquierda que lidera Barbeito y el PI de José Ramón, logren un crecimiento considerable respecto de lo cosechado en agosto. Por lo menos, para aspirar a una banca en el Congreso, deben acumular alrededor de un 12% de los votos.

Será lo que se llama una patriada para ambos.

Cornejo, un Léonidas solitario
En las estrategias que elaboran los dos cuarteles mayoritarios de Mendoza no existen los Jaime Durán Barba (el gurú ecuatoriano del macrismo) ni los Antoni Gutiérrez-Rubí (el gurú español del cristinismo).

Se cranean planes menos alambicados y más humildes.

Por una obvia razón: el panorama no presenta demasiados secretos.

Cambiemos contará con una primerísima espada: Alfredo Cornejo, transmutado en una especie de Leónidas de la película 300 puesto a batirse contra el vasto ejército persa.

Pero él solo. Sin los otros 299 espartanos, que pasan a ser figuras de reparto, desde Claudia Najul, que abre la lista, para abajo.

Es una iniciativa del propio Cornejo que nadie en su entorno está en condiciones de contradecir.

“Ahora vamos a ir saliendo los demás, para acompañarlo a Alfredo en la discusión política”, señalaba uno los cuadros principales del radicalismo este fin de semana.

Es una mera expresión de deseos.

El deseo de ser importantes.

No sucederá.

Leónidas sabe que el comicio es un termómetro de su gestión. Va a seguir en el centro de la pantalla.

El PJ sin un Jerjes
“Cornejo juega fuerte porque es su último gran acto como gobernador”, señalaba en estas horas uno de los lanceros del peronismo, ufanándose de haberle volteado, definitivamente, el proyecto de reelección.

Se le escapaba un detalle: el gobernador puede tener, llegado el caso, destino nacional. Y hasta revancha cuatro años después. Como la tuvo Cobos, aunque desistió de usarla.

Para que esto último no suceda, el PJ debe empezar su proceso de recuperación y paulatina regeneración.

Hoy, contrariamente a su historia verticalista, y contrariamente al radicalismo local, no cuenta con un jefe indiscutido. Es un ejército persa, pero sin Jerjes. Sin caudillo.

Su fuerza consiste en una construcción colectiva. Lo demostró la respuesta conjunta a Cornejo, cuando este los tildó de chupamedias de Cristina. Contestaron en abanico, con Félix y Adolfo Bermejo como abanderados. Lo cual, a fin de cuentas, tal vez contribuya al mejoramiento general del partido.

En ese sentido, el sanrafaelino Omar Félix -el primer candidato- aparece como una figura ideal pues es un hombre de consensos.

Su mayor desafío será retener la totalidad de los votos que tomaron tres cauces en la interna. Cualquier fuga resultará lesiva.

Una buena: no tiene, aquí, el problema que la planteó Gutiérrez-Rubí a Cristina: nada de Máximo, nada de Florencia y nada de nada de La Cámpora porque son piantavotos.

Los muchachos cristinistas de Jofré, que van intercalados en las listas, son un dechado de discreción. Con seguridad su presencia estará en las zonas de mayor precariedad social.

El resto del equipo tendrá que hallar la fórmula para ir devolviendo cada mandoble de Cornejo sin quitarle protagonismo a Félix.

Misión complicada, pero no imposible. Para inteligentes.

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