Llega a su término una campaña para el olvido

Llega a su término una campaña para el olvido

oct 15, 17 • In Columnas, Política, Tapa

Vicios enquistados. Bajo una grisura general, la lista sábana reina como nunca y la población elegirá a un batallón de innominados

El ministro de Gobierno Dalmiro Garay. (Ilustra Diego Juri para UNO)

Con gusto a poco: el ministro de Gobierno, Dalmiro Garay (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Última semana para una de las campañas electorales más anodinas e incoloras desde el retorno a la democracia.

El medio pelo de la familia política, podría haber titulado este capítulo don Arturo Jauretche.

¿Cómo y por qué?

Fácil. Citamos la fuente de referencia: “En principio decir que un individuo o un grupo es de medio pelo implica señalar una posición equívoca en la sociedad: la situación forzada de quien trata de aparentar un status superior al que en realidad posee”.

Tanta es la grisura que nos envuelve, que a la población ya no le da ni para sulfurarse y despotricar como hace no mucho tiempo.

Lo que cunde, hoy, cual refugio antiatómico, son la resignación y la indiferencia.

Resignación paciente ante la avalancha obligatoria de propaganda gratuita en los medios tradicionales de comunicación (lo cual, dicho sea de paso, es otro golpe al corazón contra los medios tradicionales en favor de los nuevos formatos digitales, cuyo imperio es transnacional).

E indiferencia, control remoto mediante, como un antídoto o placebo para sobrevivir bajo la atmósfera contaminada.

Un modelo agotado
El plomífero trayecto que nos está llevando hacia la votación del próximo domingo no es responsabilidad directa de los candidatos, principalmente de aquellos que son cabeza de lista, sino del sistema en sí.

Un sistema electoral, forjado en los moldes de la vieja política, que se niega a cambiar de esencia. Solo presenta, cada tanto, algunas mudas de piel, para salvar las apariencias. Puro gatopardismo.

Lejanos parecen los días, aunque fue ayer, cuando el ministro de Gobierno, Dalmiro Garay, que tantas innovaciones ha ingresado en la gestión del Estado, se entusiasmaba con una serie de reformas para modernizar, asimismo, el mecanismo de elecciones.

Algunas cosas se lograron, como desmalezar las candidaturas múltiples y las listas espejo.

Otras, como una prudente reforma constitucional o el sistema de boleta única con soporte electrónico, que tan caro resultaba a Garay, quedaron en el camino.

Resultado: la tan vituperada lista sábana sigue vivita y coleando. Sigue reinando como en sus mejores tiempos. Pero con peor contagio.

Nunca resultó tan tóxica como ahora doña sábana.

Una sábana llena de clones
Hemos tocado fondo, por imperio de las circunstancias.

Debido a que los recursos de campaña no sobran ni sobra el tiempo de exposición, los jefes de marketing electoral cortaron por lo sano: solo brillan y fulguran en los avisos propagandísticos los cabezones de cada fuerza política.

En Cambiemos el centro del mundo, el Rey Sol, es el gobernador Alfredo Cornejo. Los demás son material accesorio, incluyendo a Claudia Najul, la candidata a diputada nacional en primer término.

Omar Félix, Noelia Barbeito y José Ramón cumplen la misma función en sus respectivas fuerzas.

Debajo de Najul, Félix, Barbeito y Ramón las boletas podrían imprimirse en blanco. Da lo mismo. Los que vienen enganchados en el trencito “no existen” en la campaña, salvo alguna excepción demasiado aislada.

Cumplen una función similar a la de los soldados clones en la Guerra de las Galaxias: todos vestidos de blanco, carentes de rostro adentro de sus cascos. Indiferenciados.

La clonación, así, llega al colmo: por tratarse de una elección unificada con la nacional, la aplastante mayoría de los aspirantes a la Legislatura y a los Concejos Deliberantes son unos ilustres desconocidos.

Los que entren, será gracias a la figuración de los de arriba y de algunos intendentes que se suman, como fuerza de apoyo, a la campaña.

O sea, cero mérito personal de los “candidatos del montón”, del pelotón de cola (si bien la culpa no es de ellos).

Cero interés, también, de la ciudadanía por conocerlos.

Y, por ende, cero virtud de nuestro sistema democrático.

Más que nunca estamos eligiendo al voleo. Tirando al bulto.

Cero audacia
Hay otro cero para calificar la campaña que culmina en pocas horas: en cuanto a originalidad e inventiva.

“No ha habido ninguna acción disruptiva, ninguna muestra de audacia en la presentación de los candidatos”, analizaba un especialista sobre el filo del fin de semana largo.

Tiene una lógica. Aquellos que marchan adelante en las encuestas, como el oficialismo, tienden a ser conservadores en su presentación. No necesitan patear el tablero. Se trata de aferrarse al statu quo.

El peronismo también está tratando de consolidar lo conseguido en las primarias. La llegada, ayer, de Axel Kicillof, apunta en ese sentido: a fidelizar el voto kirchnerista.

Solo Ramón, por su calidad de outsider, se ha permitido algunas locuras, algunos malabarismos, pero en los márgenes de la campaña.

Agotados por la profusión de debates (al revés de lo que acontece en Buenos Aires), los cuatro referentes del domingo transitarán los días que quedan con la lengua afuera.

Tratando de no aburrir en demasía al soberano.

Y, de tanto verse las caras, tratando de no aburrirse entre ellos.

Compartir

Related Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Scroll to top