“La batalla del aceite de oliva”, un nuevo desafío

“La batalla del aceite de oliva”, un nuevo desafío

ene 28, 18 • In Columnas, Política, Tapa

Amenazas. Productores advierten sobre posible baja de aranceles a la fortísima competencia externa: “Estamos desesperados”

El gobernador Cornejo al frente de la batalla del aceite de oliva. (Ilustra Diego Juri para UNO)

El gobernador Alfredo Cornejo (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

La realidad económica no da tregua. Apenas se alcanza un logro, definitivo o parcial, hay que ponerse en guardia nuevamente.

Es un mundo sin paréntesis el que habitamos. Sobre todo para el morador de la periferia, que no se mueve en el corazón del poder. O sea, en Buenos Aires.

Por ende, una y otra vez hay que convencer a los capitostes anidados en las grutas de la administración central, de que contemplen la situación de los pequeños.

De tender una mirada federal sobre el país.

En estos tiempos, la labor mancomunada del gobernador Alfredo Cornejo con cada sector involucrado, produjo algunos logros significativos como en el caso del vino, en materia impositiva y de publicidad del producto en la Capital Federal.

El visto bueno para Portezuelo del Viento, la megaobra proyectada en Malargüe, ha sido el suceso más reciente. Siguen las reyertas verbales y políticas con La Pampa, pero el proceso parece firmemente encausado.

Las nuevas luces rojas no provienen de aquí, por lo tanto, sino del sector externo. Puntualmente de las negociaciones que llevan a cabo el Mercosur y la Unión Europea, y que tan entusiasmado lo tienen al presidente Mauricio Macri, pese a que no le fue bien con el francés Macron en el cierre de la gira internacional.

Se vislumbran grandes oportunidades de aumentar nuestra presencia en un área clave del planeta. Pero, también, grandes amenazas.

Amenazas letales de invasión.

El alerta olivícola
De todos los productos mendocinos que se verán afectados por los acuerdos con Europa, el que esta semana saltó a la palestra, elevando, muy fuerte, la voz de alarma fue el sector olivícola.

¿Cuál es el peligro que advierten? La posible reducción de los aranceles al ingreso de aceite de oliva.

Se utilizaría esto como moneda de cambio. “Como contrapartida a la aceptación por parte de la UE de la totalidad de los productos exportables ofrecidos por el Mercosur en la última reunión de negociación en diciembre del 2017”, según señalan las cámaras de productores.

No hay margen para dudas.

“El sector se vería fuertemente perjudicado”, indican, sin medias tintas, desde la FOA (Federación Olivícola Argentina).

Armando Manzur, presidente de la Asociación Olivícola de Mendoza, fue aun más dramático por los micrófonos de Radio Nihuil: “Esto es el final de la industria. Estamos desesperados. Somos un sector chico, por eso es fácil entregarnos”.

Los productores de aceite y aceitunas de Mendoza, San Juan, Catamarca, Río Negro y el sur de Buenos Aires, son conscientes de su tamaño.

Los grandes, como la soja y la carne, definen las reglas del juego.

Una joyita a proteger
El aceite de oliva y sus derivados no representan un asunto menor para la provincia, pues complementan la calidad de sus vinos, de sus locaciones, de su gastronomía, de sus servicios, de todo cuanto fortalece, cada vez más, la Marca Mendoza.

Nuestros mejores productores están obteniendo distinciones en los principales concursos mundiales, lo cual habla del nivel alcanzado. A la par de los vinos.

Por otra parte, en cuanto país, las exportaciones de aceite de oliva crecieron en valor un 148% y un 120% en volumen, el año pasado.

Argentina es el principal productor olivícola de América y exporta a 27 destinos diferentes.

Ahora bien, la industria tiene enfrente a competidores de gran fuste. En especial, España e Italia, los principales productores.

Esos dos países, junto a Portugal y Grecia, proveen el 73% del aceite de oliva del mercado mundial y consumen aproximadamente el 61% del volumen total.

Como resalta ProMendoza, “en los últimos años (salvo el 2015) se han dado cosechas récord en esos países”. Si se le añade “una política exportadora muy agresiva de los países comunitarios, que no solo reciben subsidios en la producción primaria e industrial sino que cuentan con ayudas para el transporte y la financiación de sus productos”, el riesgo, mayúsculo, está a la vista.

Dar la pelea
Desde el Gobierno provincial no miran para otro lado, pero le bajan los decibeles al debate en ciernes.

Destacan que el eventual cambio de reglas se daría gradualmente en diez años. Da tiempo para mejorar.

Advierten, también, que, en el caso específico de Mendoza, de 234 mil hectáreas cultivadas solo 10 mil se dedican al aceite de oliva y con plantas muy viejas como para implementar la mecanización.

“Hay que reconvertir para hacer más eficiente este proceso, que debe durar no menos de cinco años”, bajan como mensaje.

Los olivícolas irán expectantes a la reunión prometida para el martes con el subsecretario de Industria y Comercio, Guillermo Cruz.

Gabriel Fidel, representante mendocino en el Parlamento del Mercosur, está directamente involucrado, consciente de que la presión de la UE en esta materia es muy fuerte.

“Se están trabajando con Cancillería y Agricultura el precio de referencia y los plazos para defender a un sector importante y con calidad”, garantiza Fidel.

De parabienes.

Otra batalla por la Mendoza productiva que vale la pena librar

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