Cornejo en rol superstar: acción y sobreactuación

Cornejo en rol superstar: acción y sobreactuación

dic 2, 18 • In Columnas, Política, Tapa

Posando de distinto. La oferta de organizar River-Boca en Mendoza y adelantar las clases a febrero: dos gestos para la tribuna

El gobernador Cornejo (Ilustra Diego Juri para UNO)

¿Un Avenger o Liga de la Justicia? El gobernador Alfredo Cornejo (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

El peligro acecha a la vuelta de la esquina. En la próxima curva. Sobre todo cuando uno se ceba con la velocidad que va adquiriendo con relativa facilidad.

Es el mayor riesgo que corre hoy por hoy Alfredo Cornejo, si no advierte las luces rojas que se encienden delante de él.

No es el riesgo, convengamos, de alguien que anda a los tumbos, sino, al revés, el de quien encontró el camino más despejado de lo previsto.

Cuando el gobernador se convenció, tiempo atrás, de que padecería la misma suerte que todos sus antecesores, es decir, de que sus posibilidades de aspirar a una reelección eran nulas, se puso una meta estricta: llegar al final del mandato con la mayor autoridad posible.

Con la sartén por la mango y el acelerador a fondo.

Sin ningún atisbo de verse aquejado por el síndrome del pato rengo.

Le ha ido bien en ese cometido, pese a la crisis que tala el país. Tanto que, en los últimos días, precisamente en la última semana, se pasó de largo en un par de curvas.

Está a tiempo de no volcar.

Dos imprudencias
Las dos imprudencias vinieron una detrás de otra. Primero, ofreciéndose a realizar el bochornoso superclásico en la provincia. Luego, proponiendo, sorpresivamente, sin previo aviso, adelantar el comienzo de clases a mediados de febrero.

¿Con qué necesidad? ¿Por qué?

Porque la picardía, tímida al principio, de mostrarse como distinto, como mejor, en cuanto a gestión y gobernanza, que el núcleo central de Cambiemos que anida en Buenos Aires (Capital y provincia), se le ha vuelto hábito.

Un hábito lucrativo, hasta aquí. Le sirvió para marketiniar su gobierno.

La amenaza es que se vuelva vicio.

Cómo llegó hasta aquí
Recordemos algunos hitos en los que Cornejo puso en relieve sus diferencias con el presidente Macri e, incluso, con María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta.

Dos casos levantaron temperatura en torno a los aumentos tarifarios durante las gestiones de los ministros Aranguren e Iguacel.

Pero en materia de gestión propiamente dicha Cornejo suele esgrimir como bandera logros como el ítem aula o el Código de Contravenciones.

Tanto lustre les ha sacado a estas iniciativas, en lo político y en lo mediático que, apenas vio el hueco -cual un tres cuartos de Los Pumas-, se mandó al ataque en un momento muy delicado para Macri y su gente.

Eran las horas previas a la cumbre del G20, el River-Boca tenía amplia cobertura internacional y lo principal que debía mostrar la coalición gobernante, ante la debacle, era coherencia y espíritu de equipo.

No hubo nada de eso.

No hubo entendimiento entre la Nación y la Capital Federal. Entre Patricia Bullrich y Martín Ocampo.

Venía de lejos el choque. En la última reunión de ministros de Seguridad del país, siendo anfitrión CABA, le pidieron al mendocino Gianni Venier que contara cómo resolvió el problema de los piquetes. “Escuchá, por favor, Martín”, le dijeron a Ocampo tomándolo del brazo.

Después pasó lo que pasó. El escándalo con el micro de Boca, la renuncia de Ocampo y el hueco en la defensa que advirtió Cornejo.

Dirigiéndose a la Conmebol y a los presidentes Angelici y Donofrio, el martes 25, el gobernador dijo, vía Twitter: “Les propongo que realicen el partido de la final de la Copa Libertadores de América en Mendoza”.

No había ninguna posibilidad de que esto ocurriera. Fue solo un gesto para la tribuna. Una sobreactuación.

Sobreactuar con las clases
La sobreactuación, según la Real Academia, es “exagerar la expresión al actuar ante alguien”.

Cornejo ya venía lanzado y ni pensó en aplicar el freno.

Porque además del gesto nacional con el superclásico, en Mendoza estaba pasando la barredora con medidas como el acotamiento de la reelección de los intendentes. Entre otras maniobras de acción continua.

Así que sobreactuó por segunda vez consecutiva anticipando el comienzo del ciclo lectivo 2019 al 18 de febrero.

¿Cuál fue el argumento, ante el estrépito social que causó la medida?

Cumplir con los 190 días que manda la Ley de Educación Nacional.

¿Con qué necesidad real? Ninguna, desde el punto de vista pedagógico, pues con el sistema escolar que rige en nuestro medio, montado sobre aulas concebidas en el siglo XIX, unos días más o menos dan igual.

¿Cómo es el aula moderna? “Un lugar donde los cuerpos infantiles son privados de movimiento, obligados a permanecer sentados y en silencio, distribuidos uniformemente entre ellos, individualizándolos dentro de ese grupo, pero a la vez tratándolos como uno solo. Todos y cada uno viendo hacia el frente, lugar ocupado por el maestro, quien a su vez los mira”, como lo describe Nicolás Guillermo Parola.

¿A quién le sirve, entonces, eliminar febrero como mes de descanso de la agobiada familia mendocina?

Sobrado aquí, con la oposición local en estado de perplejidad, le sirve a Cornejo, para volver a ufanarse en la vidriera nacional. Para hacerle pito catalán al régimen de Vidal acosado, año tras año, cual moscardón, por el síndrome Baradel.

“Si no me agarran al trote, menos será galopando”, pareciera decir, agrandao, el hombre.

Pues mire un cacho pa’tras, gobernador, que viene gente cansada.

Compartir

Related Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Scroll to top