La campaña electoral, un “regalito” de Navidad

La campaña electoral, un “regalito” de Navidad

dic 9, 18 • In Columnas, Política, Tapa

Largaron. El horno no está para bollos, la ciudadanía tiene la cabeza en otro lado. Pero a muchos se les va agotando el tiempo

(Ilustra Diego Juri para UNO)

8 de diciembre, armando el arbolito: Pulga Bermejo, Cleto Cobos y Alfredo Cornejo (Ilustra Diego Juri para UNO).

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

El sábado 8, o sea, ayer, las familias cumplieron con el rito anual de armar el arbolito de Navidad, como manda la tradición.

La grey católica, con seguridad, habrá hecho suyas las palabras del Papa cuando, en estas horas, al referirse a la transmisión de la fe, expresó un deseo de espíritu amplio.

“Aprendamos a escuchar -señaló Francisco-. Oigamos cómo los demás hablan, viven, y comuniquemos el Evangelio de tal forma que puedan acogerlo en su corazón”.

Paralelamente, las fuerzas políticas salieron de su letargo y, raudas, fueron abandonando sus respectivos hormigueros para dispersarse, activas, por la geografía provincial.

¿Qué colgaron, cual guirnaldas y estrellitas, en los arbolitos partidarios? El kit completo que da comienzo a la campaña electoral, con la vista puesta en 2019.

El horno no está para bollos. El humor social, sobre el cierre de un año durísimo, apunta para otro lado.

Pero a los que vienen corriendo de atrás, mal que les pese, se les está agotando el tiempo. No les queda otra que salir a la cancha.

Los que no están en campaña
El lunes pasado, horas después del exitoso G20, el Presidente habló en Radio Nihuil de Mendoza.

Consultado sobre sus perspectivas electorales para el año venidero, Mauricio Macri evadió cualquier respuesta sobre el particular. Su interés, dijo, estaba en el presente y en los desafíos de la gestión en curso.

Parecida respuesta dio, poco después, por la misma vía de Nihuil, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, acerca de la posibilidad de ser compañera de fórmula de Macri. Su prioridad, en ese momento, era explicar el protocolo de seguridad que le propone al país.

En un rango más doméstico, el jefe comunal de Guaymallén explicó su faltazo a la reunión de dirigentes de Cambiemos no alineados con el gobernador y que lidera el senador Julio Cobos: “No tengo tiempo para el boludeo. Sólo ocupo mi tiempo para trabajar como intendente, para estar con mis nietos y para ver al Tomba”, descerrajó, con su lengua siempre filosa, Marcelino Iglesias.

A cualquiera de estas reacciones podría adherir Cornejo, sin objeción. El gobernador va a frizar las candidaturas hasta el final y tiene puesto el gabinete trabajando a destajo sobre temas de coyuntura.

Ya le tocó a Gareca resolver al conflicto del afiche vendimial trucho, a Correas corregir el calendario escolar, a Mema responder todas las objeciones todas respecto del nuevo sistema Mendotran, a Kerchner relevar cada una de las necesidades de los productores, a Venier aplicar los nuevos códigos en curso, etcétera.

Poder en mano, la gestión es prioritaria. Ahí se juega todo.

Los que sí están en campaña
Aquellos que no dominan el centro de la escena o que directamente están en el llano deben hacer otro esfuerzo para posicionarse.

De ahí surge la necesidad imperiosa de mostrar algún alarde de fuerza, dentro de Cambiemos, por parte de aquellos que no pertenecen al círculo íntimo de Cornejo, que es, según los conocedores, “muy chico”.

Algunos no tienen problemas en sus territorios, como el lasherino Daniel Orozco o el lujanino Omar De Marchi. Pero quieren ser mejor escuchados. Recibir algún mimo.

Otros, como Julio Cobos y Laura Montero, buscan sacar pecho frente a un gobernador bastante cocorito.

Otros, lisa y llanamente, quieren volver a existir, tener alguna voz, como el demócrata Carlos Balter.

Para los peronistas locales el desafío es incluso mayor.

Si el radicalismo ya tiene candidato a presidente (Macri), ellos no tienen ninguno aún y deben resolver el jeroglífico que representa Cristina.

Si el radicalismo tiene un conductor fuerte (Cornejo), ellos tienen un liderazgo blandengue, formal y sin mayor ascendiente sobre la tropa.

Si al radicalismo le sobran candidatos (Kerchner, Suárez, Tadeo, De Marchi) ellos no tienen quién, hoy, salga a comerse la cancha.

De ahí que las reuniones empiecen a multiplicarse.

La histórica mazzonista Patricia Fadel reunión en Tunuyán a un grupo que propone al Pulga maipucino Alejandro Bermejo, uno de sus cuadros más sólidos, como bandera.

Un colectivo poderoso (los Félix, los Bermejo, Giménez, Miranda) aprovechó la visita del senador Miguel Pichetto, acompañado por el exgobernador Rolo Gabrielli, para trazar un rumbo en la línea del peronismo federal.

Algo similar ofreció la agrupación Construir Puentes que inspira Guillermo Elizalde y que tiene en el gobernador sanjuanino Sergio Uñac a su principal esperanza renovadora.

Son aprestos inevitables.

Cocodrilo que se duerme, es cartera, parecen decirse a sí mismos.

Regalitos sensatos para el árbol
Mientras esto ocurre y la población ya mastica mufa por adelantado imaginando el pesado año electoral que se avecina, algunos proyectos aportan un toque de sensatez al cuadro general.

Lo hizo el gobernador limitando la reelección de los intendentes, el sancarlino Jorge Difonso proponiendo una Legislatura unicameral para sacarle grasa al Estado o el maipucino Adolfo Bermejo con un proyecto para reducir la campaña electoral en radio y televisión.

Aprendamos a escuchar, aconseja Francisco.

Son gotitas de agua fresca.

Lucecitas de colores en este deshojado árbol de Navidad.

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