Vidal vs. Lavagna y no romper Cambiemos, el plan “V” que más seduce a los radicales

Vidal vs. Lavagna y no romper Cambiemos, el plan “V” que más seduce a los radicales

may 21, 19 • In Columnas, Política, Tapa

Por Andrés Gabrielli
Diario UNO

Roberto Lavagna y María Eugenia Vidal.

Roberto Lavagna y María Eugenia Vidal.

La conducción radical se encuentra masivamente intranquila. Todavía no ha entrado en estado de shock, pese a las últimas caídas en Córdoba y La Pampa. Pero sobrelleva con pesadumbre este tramo crucial de su relación con el PRO. En especial con su cabecilla, Mauricio Macri.

Lo expresó mejor que nadie Alfredo Cornejo, quien, al abrir la posibilidad de que Macri no fuera el candidato y de proponer una eventual PASO en Cambiemos, terminó de desatar el huracán hacia el interior de la alianza. El huracán, convengamos, ya estaba dando vueltas dentro de un aposento cerrado. El gobernador de Mendoza solo se limitó a abrirle una puerta hacia el exterior, frío e inhóspito.

Lanzó su filosa opinión el miércoles pasado, como al pasar, durante un encuentro de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina, en el coqueto Hotel Alvear de Buenos Aires.

Todavía lo están insultando. Desde el seno del gobierno nacional. También desde la tarima de algunos comunicadores porteños preocupados por el destino de la coalición oficialista.

Uno de los que le pegó en estas horas fue el ministro de Seguridad de Buenos Aires, Cristian Ritondo, quien calificó de “irresponsable” a Cornejo por sus dichos: “Lo primero que hay que hacer como miembro de una coalición de gobierno es no desgastar a tu propio gobierno y no crear inestabilidad”.

Pese a todo, pese a esta corrosiva ebullición, los radicales no piensan en romper con Cambiemos.

Probablemente den libertad de acción a aquellos más díscolos que quieran aventurarse detrás de una pura alternativa del peronismo federal.

La conducción, sin embargo, apostará a la continuidad de su asociación con el macrismo y compañía.

“Pase lo que pase, tenemos que morir con las botas puestas”, es la línea central.

Suena lógico. Suena como un acto de integridad. Como para demostrar de qué madera están hechos sus líderes, en tiempos de “todo vale con tal de ganar un voto”, como son los que predominan en la Argentina actual.

Aun así, no cejarán en su intento de ampliar las chances electorales para octubre. Cornejo no habló en vano en el Alvear.

El famoso plan “V”
¿Cuál es el famoso plan “V” del que tanto se habla?

Opciones hay varias, como lo señaló Cornejo. Pero el argumento que más entusiasma es convocar a una gran interna abierta entre la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y el protocandidato Roberto Lavagna. “Si armamos esa elección, nos quedamos con el 45% de los votos”, se entusiasman. Aseguran. Sueñan.

Hasta el exvicepresidente Julio Cobos, quien conoció de cerca, de muy cerca, a Cristina y a Alberto Fernández, participa de esta intentona con Vidal a la cabeza.

Por ahora es solo un sueño porque el principal impugnador del programa alternativo es el mismísimo involucrado, el presidente Macri. “Si acepto eso, me tengo que ir antes de tiempo. Me convierto en De la Rúa”, ha respondido cada vez que le acercaron la idea.

Como es imposible convencerlo en este momento, se apuesta a la influencia del entorno. Saben, los audaces diseñadores del plan “V”, que no pueden contar con el jefe Gabinete, Marcos Peña. Pero quizá sí con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Lo han hablado, eso sí, con la propia Vidal. Y tienen, según dicen, el aval del gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, hoy por hoy el único macho alfa del “peronismo racional”, mal que le pese.

Durante estas horas que faltan para la Convención del próximo lunes, los jefes radicales seguirán deshojando la margarita en busca de que, finalmente, aparezca su deseado cisne negro; el ángel guardián que los ayude a salir del pozo.

Mientras tanto, en Mendoza tratan de aislarse del contaminado clima nacional. Aquí tienen la mayoría de las variables bajo control, por lo que se concentran en mantener la calma. Y en no perder el norte.

“En la ciudad de Córdoba y en Santa Rosa perdimos por haber hecho malas gestiones”, escucharon arengar los responsables de campaña al gobernador como principal advertencia, aferrado a su credo de siempre.

Mala gestión, sí, pero también hubo divisiones intestinas imperdonables que empujaron fatalmente hacia la derrota. Como en La Docta.

Son conscientes. No piensan, por lo tanto, repetir la historia aquí.

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