De la certidumbre local a la vacilación nacional, de Suárez a Alberto

De la certidumbre local a la vacilación nacional, de Suárez a Alberto

oct 28, 19 • In Columnas, Política, Tapa

Diario UNO
Por Andrés Gabrielli

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No hay caso. Los encuestadores siguen sin encontrarle la vuelta a oficio que les compete. Después de haber sido vapuleados, una y otra vez, en el país y en el mundo, las elecciones de este domingo les dejaba la mesa servida para reivindicarse. Pero los números, los fríos guarismos, desobedientes, volvieron a dejarlos en off side.

El acceso de Alberto Fernández a la presidencia, es cierto, quedó prácticamente sellado en las PASO de agosto y nunca hubo, desde entonces, un estudio serio que indicara lo contrario. Algo similar ocurrió con Rodríguez Larreta en Capital Federal y, sobre todo, con Kicillof en Buenos Aires. Pero lo sorprendente fue la magnitud de la victoria de Alberto. Por lo exigua. Como en agosto, que asombró por lo amplia.

Mendoza, en cambio, se presentaba más compleja, porque el oficialismo había perdido en las PASO; eso sí, por un margen muy escaso. De ahí en adelante, el radicalismo liderado por el gobernador Alfredo Cornejo se transformó en una tromba, pese al negativo momento de su coalición a nivel nacional. Comenzó recuperando la comuna de San Martín en las municipales “peronistas” y rubricó el envión con un contundente triunfo en las provinciales que consagraron a Rody Suárez como nuevo gobernador.
La mesa estaba servida para recuperarse en el último desafío electoral del año.

Y en este caso, sí, sus dos encuestadores de referencia, Elbio Rodríguez y Martha Reale, vaticinaron que las PASO de agosto se iban a dar vuelta.

Se les volvió a dar a ambos profesionales. Cambiemos obtuvo números similares a los de los comicios de setiembre con lo cual se ratificó que, en el resto de la Argentina, hubo un intenso ejercicio del voto discriminado con sentido federal. Con desdoblamientos o sin ellos, en este 2019 se escapó al influjo venenoso de las malhadadas listas sábana. Cada provincia eligió según sus propias realidades y diagnósticos.
Certeza local, incertidumbre nacional

Lo que se abre, a partir de ahora, es un panorama enrevesado. Y disímil, porque la gestión provincial se presenta como una fórmula de gran certeza política con Suárez a la cabeza, al contrario de Alberto Fernández, en torno al cual todo es incertidumbre, duda, preguntas agudas que solo se irán resolviendo con el correr de los días y los anuncios.

La certidumbre del radicalismo mendocinos se asienta en un doble pilar: en la atinada, sobria independencia de cada nuevo gobernador tanto respecto del poder central como del eventual caudillo que lo promovió al cargo.

Así estuviera bajo una presidencia del mismo palo, la gobernación radical de Mendoza nunca se dejó arriar obedientemente. Los ejemplos bastan, desde el inaugural Santiago Felipe Llaver y su poblada en los Nihuiles contra el mismísimo Alfonsín, hasta, ahora, con Cornejo, que fue, siempre, un aliado incómodo, exigente, de Macri.

Del mismo modo, cada nuevo mandatario pudo o supo o lo dejaron seguir un rumbo propio, sin el asfixiante monitoreo o control del cacique de turno.

Hasta un dirigente de estilo light como Julio Cobos se las ingenió para sacarse rápidamente de encima a un jefe de carácter intenso como Roberto Iglesias.

Así pues, Rodolfo Suarez tendrá el camino despejado para transmitirle toda su impronta a la gobernación que inaugurará en diciembre.

El mayor desafío de Suarez estará, en realidad, frente al gobierno nacional que también se estrena en diciembre porque, en este ámbito, las dudas superan holgadamente a cualquier seguridad o confianza.

Puede que esa dudas sean infundadas, pero lo concreto es que, hoy por hoy, envuelven a los mercados, a los tenedores de dólares y a los depositantes, a una porción importante de la ciudadanía que se agolpa ante las ventanillas de los bancos o los accesos a los supermercados y, claro, a la política misma.

¿Va a ser Alberto, un hombre precavido y juicioso -como lo reconoce Cornejo-, el jefe indiscutido de la alianza triunfante o deberá compartir el poder y las decisiones clave con el kirchnerismo puro y duro que ha representado Cristina hasta aquí?

Por lo dicho, ¿su estilo de gobierno será definido por la moderación, la templanza y la tolerancia o agudizará las tensiones nacionales?

¿Promoverá, como aseguró, el consenso, la unidad de los sectores o habrá más grieta, por imperio de la circunstancia?

¿Se seguirá abriendo al mundo o volverá a arrebujar a la Argentina sobre sí misma?

Cuando llegue el momento de compartir iniciativas, ¿entregará el joystick del juego a los gobernadores o a La Cámpora?

Decenas, centenares de preguntas de tono parecido que para un movimiento históricamente verticalista como el peronismo representan una peligrosa señal de alerta.

Pero las cartas, todas, están en sus manos. Tendrá, además, una primavera de la que no hubiera gozado Macri para ser audaz en sus primeras decisiones.

Será breve tal primavera. Por ende, mientras más rápido se despejen estos interrogantes, entre la noche de este domingo y la mañana del lunes en que empieza a lucir sus laureles, mejor será para el país, para la sociedad civil y para su propia fuerza política.

De gran ayuda ha de ser, sin duda, que se conforme un buen liderazgo opositor. Para que sepa controlarlo a Alberto y marcarle la cancha con lucidez y espíritu constructivo, pero también para, llegado el caso, apuntalarlo en aquellos momentos en que las propias tensiones internas lo puedan desestabilizar.

Ahí será clave la figura de Alfredo Cornejo, como uno de los jefes de Cambiemos en el Congreso y como presidente de la UCR, absolutamente legitimado y potenciado por los resultados electorales en Mendoza.

A su lado tendrá, en esa tarea, entre otros, al porteño Horacio Rodríguez Larreta, también ratificado con firmeza en las urnas.

¿Y Macri, que perdió de manera más digna a la esperada? ¿Y Vidal, otro derrotada que quedó de pie?

Pero este ya es otro capítulo de la nueva novela de suspenso, de este House of Cards decadente en que se viene convirtiendo la Argentina.

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